La Navidad ha llegado oficialmente a la Casa Blanca con el primer retrato de Donald y Melania Trump como presidente y primera dama de Estados Unidos. A pesar de que este último año ambos han provocado suspicacias sobre si una posible falta de complicidad entre ellos -cómo olvidar aquella sonrisa extremadamente forzada que le dedicó a su marido durante su toma de posesión- en la postal navideña que han regalado al mundo se pueden sacar varias conclusiones.

A muchos les ha llamado la atención la coordinación de la vestimenta entre ambos. Ella, con un vestido de impoluto negro de cuello halter y con apliques. Él, con un esmoquin negro, camisa blanca y pajarita negra. En realidad, el color era lo único que los unía. Melania rompió por primera vez con la tradición de llevar un vestido de una firma estadounidense, pues prefirió vestir de la española Delpozo.

El sutil detalle del retrato oficial de Navidad que aleja a Melania de Donald Trump

Aunque en la fotografía posan muy juntos, entre ellos parece que los separa un bloque de hielo más frío que la supuesta nieve que los rodea. Que el traje de la primera dama no lo firme un diseñador americano no es producto de un desliz. Y Melania no desconocía ese curioso dato. Y bien que lo sabía. Pero ella no necesita hablar para desvincularse una vez más de las políticas de su marido.

El famoso “America first” (Estados Unidos primero) que impuso el magnate neoyorquino desde su entrada en el gobierno y sus decisiones en materia de inmigración y relaciones internacionales no solo no han gustado a los propios implicados, sino que gente muy cercana al presidente tampoco está conforme.

En este apartado se sitúa Melania. No la dejan dar discursos, tampoco le hace falta; el lenguaje no verbal habla por ella. Ya lo hizo en Arabia Saudita en su primer viaje oficial junto a Donald Trump. Allí, se plantó sin velo, después de que su marido criticara abiertamente a Michelle Obama en 2015 cuando se negó a cubrirse la cabeza.

“Mucha gente está diciendo que es maravilloso que la señora Obama rechazara vestir el velo en Arabia Saudita, pero para ellos esto fue un insulto. Ya tenemos suficientes enemigos”, escribió el presidente en un tuit. Pues bien, Melania lo dejó en evidencia y reafirmó su independencia. A este se le suman también el momento en el que le rechazó la mano durante su llegada a Israel o aquella famosa camisa ‘pussy bow’ de Gucci, recordando aquella tan infame frase de “grab them by the pussy”.

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