El huracán María avanza furioso por el Caribe. En cuestión de horas alcanzó la máxima categoría (5, de una escala de 1 a 5) y ya llegó a la diminuta isla de Dominica.

Su primer ministro, Roosevelt Skerrit, publicó un mensaje desesperado en su cuenta en facebook: “Mi techo no está más. Estoy completamente a merced del huracán. La casa se está inundando”.

Luego informó que fue rescatado. “Todo lo que oímos es el sonido de los tejados de metal volando. El sonido de la furia del viento y rezamos porque termine”.

La isla de 73.000 habitantes es azotada por vientos máximos superiores a los 260 kilómetros por hora, los mismos que se esperan a partir del miércoles al mediodía en Puerto Rico donde viven unos 250 costarricenses, según cifras de la Cancillería.

Cuatro de estas familias habitan en zonas de riesgo, y una de ellas -residente en isla Culebra, golpeada días atrás por Irma- al parecer no tiene intención de dejar el terreno insular.

Entre los ticos residentes allá Teletica.com logró conversar con dos de ellos, quienes aseguran estar atentos a las instrucciones gubernamentales al tiempo que piden a los costarricenses sus oraciones.

“Se habla de un huracán catastrófico”, externó Tomás Chacón Mora, tico residente en esta isla desde hace nueve años.

“Desde que nace el puertorriqueño está acostumbrado a escuchar sobre el riesgo de un huracán; siempre se hnn formado en este tema de los huracanes, pero en este caso hay mucha tensión, angustia, temor. Por favor, todas sus oraciones son más que bienvenidas y necesarias”, externó este oriundo de Coronado.

“Dios quiera que no pase nada, pero los pronósticios indican que atravesará la isla. Por ahora la gente se está preparando muy bien. Los planes de contingencia han sido excelentes. Lo importante es el valor de la vida”, agregó.

El mismo razonamiento esbozó Patricia Pochet, costarricense con 14 años en Puerto Rico y residente de Caguas, localidad ubicada al sureste de la isla.

Ella comentó que estaba preparada para el paso de Irma, pero que reforzó las medidas de seguridad y se abasteció de más insumos.

“Tengo más agua, más baterías, más comida, más cartuchos de gas (porque sabemos que la luz se irá antes). Hay vecinos que ponen láminas de plywood en las ventanas. Yo no pondré porque tengo rejas fuertes que espero me protejan de proyectiles (material que el huracán pueda lanzar). Los vidrios son de seguridad que aguantan vientos de más de 200 millas”, explicó.

“La gente está tensa; hoy fui a buscar a agua y las filas eran grandes para el agua. Los lugares donde venden alimentos todos estaban llenos. Pero la gente tiene que entender que no hay nada más importante que la vida”, agregó.

“La gente está tomando las precauciones con mucha seriedad”, apuntó.

“Nunca antes ha ocurrido un evento como este. María puede ser el peor en un siglo en la isla, peor incluso que el huracán San Felipe de 1928”, informó el gobernador Ricardo Roselló.

Puerto Rico, de 3,5 millones de habitantes, se prepara para el embate de María, que avanza en el Caribe días después de Irma, que dejó una estela de muerte en varios territorios (60: 40 en esas islas y 20 en Florida). Tres personas murieron en la llamada Isla del encanto por su coletazo y un millón de habitantes sin luz.

La alerta de huracán incluye también una serie de islas de las Antillas Menores, una de ellas fue Barbuda, que quedó devastada en un 90%.

José, el otro huracán activo, se mueve en el Atlántico y hay aviso de alerta en el noroeste estadounidense.

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