Con más de un 40% de su territorio formado por áreas naturales protegidas, Panamá se postula como un destino puntero dentro del llamado ‘turismo verde’ o ‘ecoturismo’. Este segmento se ha convertido en una de las líneas de acción del plan estratégico del Gobierno panameño con el objetivo de desarrollar la sostenibilidad, la inclusión social, conservación de la biodiversidad, creación de capacidades y generación de empleo, según ha destacado la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP).

Es uno de los países de Latinoamérica con mayor diversidad en cuanto a fauna y flora se refiere: posee más de mil especies de aves (mayor que Estados Unidos, México y Canadá juntos) y más especies de plantas que en toda Europa. Además, contribuye al desarrollo de espacios turísticos responsables con la creación de numerosas áreas protegidas.

Estos espacios protegidos contribuyen al desarrollo de destinos turísticos para que tanto locales como extranjeros conecten con la naturaleza. Además, fomentan el respeto por la identidad cultural y natural, así como garantizan la distribución de los beneficios socioeconómicos derivados del turismo verde en las comunidades locales.

Parques nacionales

Son varias las áreas protegidas en las que disfrutar de diferentes actividades de ecoturismo en Panamá, entre los que destacan el Parque Nacional de Darién y el Parque Nacional Coiba, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Localizado en el Golfo de Chiriquí (región suroccidental del Pacífico panameño), el Parque Nacional Coiba está formado por Coiba, que con sus 503,14 kilómetros cuadrados de superficie es la isla más grande del Pacífico centroamericano, y por otras 38 islas menores, islotes y promontorios rocosos que, junto a Coiba, cubren 537,32 kilómetros cuadrados.

La superficie marina del parque se estima en 2.024,63 kilómetros cuadrados y cuenta con la más extensa área de arrecifes de coral del Pacífico Oriental (17 kilómetros cuadrados), donde confluyen numerosas especies amenazadas, como tortugas y mamíferos marinos, además de una rica y variada fauna que permite el aprovechamiento sostenible de la pesca artesanal y deportiva. La reserva forestal de La Yeguada, que también forma parte de este complejo, es un entorno recomendado para la práctica de senderismo o de acampada, especialmente en las inmediaciones de la laguna.

Especies endémicas

Por su parte, el Parque Nacional Altos de Campana es hogar de 26 especies endémicas de plantas, más de 200 especies de árboles y 265 tipos de aves, lo que lo convierte en un lugar perfecto para el avistamiento de pájaros y la acampada. Por otro lado, las Tierras Altas de Chiriquí envuelven el punto más alto de Panamá: el volcán Barú, de 3.475 metros, donde se encuentra en el área protegida del mismo nombre.

Los viajeros reconocen la calidad y valoran el compromiso medioambiental. De hecho, según el informe anual del Center for Responsible Travel (Crest), 66% de los consumidores están dispuestos a pagar más por marcas sostenibles que demuestran compromiso a valores sociales y medioambientales. Panamá, con sus grandes esfuerzos en cuanto a la sostenibilidad entre los que se encuentran los programas de reforestación a gran escala, está consiguiendo ser uno de los destinos de referencia en el turismo verde.

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