El número de presuntos traficantes muertos a manos de la policía indonesia se ha más que triplicado comparado a 2016, han dicho activistas de Amnistía Internacional, manifestando sus preocupaciones de que el país se esté dirigiendo a una guerra contra las drogas similar a la que tiene lugar en Filipinas.

Al menos 60 posibles traficantes han muerto este año, comparados a los 18 del año pasado, ha dicho Amnistía Internacional.

“Aunque las autoridades indonesias tienen como deber responder a las montantes tasas de uso de drogas en el país, disparar inmediatamente nunca es una solución”, ha explicado Usman Hamid, el director de Amnistía Internacional Indonesia.

La ONG ha añadido que todas las muertes, según la policía, eran en defensa propia o porque los sospechosos estaban resistiéndose, pero que no se ha llevado a cabo ninguna investigación independiente.

Un portavoz para la agencia nacional de narcóticos ha dicho que los oficiales tienen que priorizar su propia seguridad y la de los demás si había resistencia por parte de los traficantes.

Si se usan armas, es en consideración a la seguridad personal de los agentes y aquellos que están en el área”, ha explicado Sulistiandriatmoko, el portavoz.

No ha hecho ningún comentario acerca del número de muertos.

Se estima que, de los 250 millones de habitantes del país, casi seis y medio usan sustancias. En los últimos años, el consumo de la metanfetamina, ha aumentado sobremanera.

El presidente, Joko Widodo, ha propuesto una campaña “despiadada” contra el tráfico de drogas, que considera ha alcanzado un estado de emergencia.

“Hemos declarado inequívocamente la guerra contra los traficantes que están arruinando el futuro de nuestra generación más joven”, ha dicho Widodo en un discurso del estado de la nación en la víspera del septuagésimo segundo aniversario de la independencia del país.

Widodo también ha dicho a los agentes que disparen contra los traficantes si se resisten.

El jefe de la brigada antidrogas, Budi Waseso, confesó a Reuters el mes pasado que Indonesia no imitaría la guerra contra las drogas filipina del presidente Duterte, aunque ensalzó su objetivo.

Más de 8.000 personas han muerto en la guerra contra las drogas filipina desde que Duterte tomase posesión del cargo el año pasado, un tercio de ellas en redadas.

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