Más de 10.000 personas, entre ellas 2.500 civiles, han muerto desde el inicio del conflicto de 2014 en Ucrania. Más de un millón y medio han huido de sus hogares, y tres millones y medio necesitan protección humanitaria. De ellos, un 30 por ciento, un millón, son jubilados.

Las personas mayores atrapadas por el conflicto se enfrentan a un nuevo invierno sin más combustible que la leña. “No podemos permitirnos nada por culpa de la guerra”, ha declarado Mariya Semiriad, afectada por una hernia que no puede aliviar porque no tiene dinero para medicamentos.

Un millón de jubilados están atrapados por la guerra en Ucrania

Diariamente deben cruzar la frontera y son ocho horas de caminata entre la ida y la vuelta.

Mariya vive en Muratove una pequeña localidad de la autoproclamada república de Lugansk, en el este de Ucrania, a pocos kilómetros del frente. Vive allí (en una casa prestada por su hermana) con su marido Vladimir desde 2014. Su situación se repite por doquier hasta el punto de que, según el principal representante de la ONU en Ucrania, Neal Walker, “este país tiene la infame distinción de albergar al mayor número de ancianos del mundo en situación de crisis humanitaria“.

Un 16 por ciento de la población tiene más de 65 años (por comparar: un 5 por ciento en otras naciones arrasadas por la guerra como Siria o Yemen) y los jóvenes se han marchado a Europa o a combatir. Las personas mayores sobreviven con las pensiones cada vez más ineficaces por el rápido ascenso del precio de los alimentos.

Un millón de jubilados están atrapados por la guerra en Ucrania

Un 16 por ciento de la población tiene más de 65 años. Los jóvenes combaten, los ancianos languidecen.

En el caso de ambos ancianos, son 160 euros mensuales (3.320 pesos argentinos), una cantidad que apenas les da para cubrir sus necesidades básicas teniendo en cuenta además que deben unos 40 euros a su suministrador local de leña. “Lloro todos los días. No estoy acostumbrada a vivir así”, lamenta Mariya.

Los ucranianos en territorio rebelde tienen que registrarse como desplazados internos y cruzar la frontera habitualmente, aprovechando el cese de las hostilidades. En toda la región de Lugansk solo hay un punto de acceso, un puente sobre el río Seversky Donets, que miles de personas mayores cruzan todos los días.

Un millón de jubilados están atrapados por la guerra en Ucrania

Los jubilados cobran 160 euros mensuales.

“Salimos de aquí a las 5 de la mañana y llegamos a las 9. A saber cuánto vamos a tardar”, lamenta Alexandra Petrovna, de 80 años de edad, sentada dentro de un refugio temporal de Cruz Roja. “No me preocupa: solo estoy centrada en el resultado. Tengo que conseguir esa pensión”.

La voluntaria de Cruz Roja, Tatiana Mironenko, percibe síntomas de ansiedad, estrés e hipertensión. “Y luego bajan las temperaturas, se resbalan, se caen…”, lamenta. Según Naciones Unidas, catorce de los muertos de esta guerra han fallecido haciendo cola.

Un millón de jubilados están atrapados por la guerra en Ucrania

Los jubilados tienen síntomas de ansiedad, estrés e hipertensión.

Al margen de que Naciones Unidas no ha recibido, como suele ser habitual, ni la mitad de los fondos solicitados para aliviar el sufrimiento de la población, el acceso a la gente es cada vez más difícil porque viven aislados en casas vacías de remotos lugares del este de Ucrania.

“Primero hay que saber cuántos son, luego hay que saber dónde están y finalmente hay que evaluar sus necesidades y satisfacerlas”, explica una responsable de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), Yanna Thay.

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Ludmila Vladimirova, de 84 años, solo desea una cosa: morir.

Gente como Ludmila Vladimirova, de 84 años, que tuvo que dejar su casa en el frente cerca de Horlivka, en una línea a lo largo de la cual se esconden cerca de 200.000 personas. “Lo mejor es meterse en la bañera cuando hay bombardeos. Y rezar para que no te mueras“, explica. Se marchó en octubre, pero quiere regresar en primavera del actual albergue de Chasiv Yar. “Quiero regresar. Tengo parientes enterrados ahí. Es hora de morir“, declara.

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