Sabemos que las hembras del mosquito son las únicas de la especie que pican. Lo hacen porque necesitan de ese aporte proteínico que hay en la sangre de los seres vivos para poder completar la maduración de los huevos que incuban en su abdomen. Pero la pregunta sobre las picaduras y el “modus operandis” de los mosquitos que más se repite verano tras verano es una: ¿Por qué me pican los mosquitos a mí e ignoran al resto de personas o incluso de animales que se encuentran a mi alrededor? ¿Por qué unos se libran siempre de ser el blanco de estos insectos cuando otros amanecemos como un colador y nos pasamos el día frotándonos la picadura en un intento de aliviar el escozor?

El profesor de entomología médica de la Universidad de Florida, Jonathan Day, estima que alrededor de un 20% de la población comparte la maldición de ser un imán para los mosquitos. Algunas personas aseguran que el factor que motiva al mosquito a localizar a su presa tiene que ver con el hecho de tener la “sangre dulce”; otras suponen que los mosquitos actúan atraídos por el olor de las hormonas que circulan por los capilares sanguíneos de determinada persona; y también hay quien opina que la alimentación tiene una importante responsabilidad en este asunto. ¿Qué hay de verdad en estas hipótesis?

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Los 6 factores que te hacen “irresistible” para los mosquitos

Aunque algunos insectos polinizadores prefieren las flores cuyo néctar tiene un sabor más dulce, esta cualidad no es la que motiva a los mosquitos a decantarse por tu sangre para alimentarse; de ahí que el hecho de que “te piquen porque tienes la sangre dulce”, se considere un mito. Si lo pensamos detenidamente, si lo que de verdad persiguen los mosquitos hembras para que sus huevos sigan desarrollándose adecuadamente no es glucosa, sino proteínas, ¿de qué les serviría fijarse como objetivo aquellas personas con sangre dulce?

Lo que sí es cierto es que aunque los mosquitos chupan la sangre de muchas especies de animales, prefieren la de los mamíferos, y en especial la de los seres humanos, porque nuestra piel es más fina que la de cualquier otro animal. Los factores que, según la ciencia, atrae a estos “enemigos” de las noches de verano son:

  • La genética. Una investigación llevada a cabo por los científicos de la London School of Hygiene & Tropical Medicine determinó que ciertas personas producen repelentes naturales de mosquitos. Otros expertos de la Rothamsted Research en Reino Unido llegaron a la misma conclusión: hay quienes segregan ciertas sustancias que a estos insectos no les gustan.
  • El CO2 que exhalamos al respirar: No todas las personas exhalan la misma cantidad de dióxido de carbono. Las personas con el ritmo metabólico más elevado, las personas de mayor tamaño o las mujeres embarazadas exhalan más cantidad de este compuesto. Por lo tanto, suelen tener más probabilidad de sufrir picaduras. Un estudio publicado en ‘The Lancet’ en 2002 concluyó que las mujeres que están en las últimas etapas del embarazo exhalan 21% más de dióxido de carbono que sus pares.
  • La temperatura corporal. Los mosquitos suelen preferir los blancos con una temperatula corporal más elevada. El ejercicio físico te hace más apetecible a los mosquitos, pero no es el único factor.
  • El olor corporal. Cada ser humano emite un aroma característico que puede contener hasta 300 sustancias diferentes, algunas genéticas y otras derivadas de la alimentación. La mayoría no atrae a los mosquitos, pero las hay que sí, como el ácido láctico, el ácido úrico o el amoníaco presentes en tu sudor. Por tanto, controlar la alimentación puede ser clave para evitar las picaduras de estos insectos. Otra posible solución es evitar realizar ejercicios al aire libre y darse una ducha nada más terminar. Como los mosquitos no suelen picar a las personas que tienen un sudor fresco, una recomendación para prevenir las picaduras es ducharse antes de irse a dormir. No es la panacea, pero mantendrás a los mosquitos alejados por unas horas hasta que comiences a transpirar.
  • Las bacterias de la piel. Según un estudio publicado en 2011, las bacterias que viven en nuestra piel también juegan un papel a la hora de atraer algunas especies de mosquitos. Hay algunos que se sienten especialmente atraídos hacia las zonas del cuerpo con mayor flora bacteriana, como los pies. Principalmente a los mosquitos de la familia ‘Anopheles gambiae’ les agrada el olor de un queso llamado ‘Limburguer cheese’, cuya bacteria implicada en su producción está emparentada con otra que habita en las extremidades inferiores de los seres humanos.
  • El consumo de alcohol. Sí, tomarse una caña en el chiringuito puede ser el desencadenante de que los mosquitos acudan a ti. Un estudio de ‘Plos One’, realizado en África occidental en 2002 detectó que los hombres que bebían cerveza atraían más a los mosquitos que los que no lo hacían. Esta correlación se basa en que el alcohol eleva la temperatura corporal y también incrementa la proporción de etanol en el sudor.

¿Cómo es el sudor de quienes no atraen a los mosquitos?

Actualmente, la ciencia no se centra en las personas que más ataques de mosquitos sufren, sino en los que no los padecen. Diferentes análisis de las sustancias presentes en el sudor de las personas que disfrutan una vida casi sin picaduras pueden ser la clave para encontrar un repelente realmente efectivo. Mientras tanto, tendremos que seguir recurriendo a los métodos conocidos, pero no muy eficientes.

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