Y llegamos al Big Bang. Y apocalipsis. Al punto Alfa y Omega a la vez de esta serie sobre los hoax. A nuestro Tom y Jerry. Al METABULO: el bulo tecnológico que se difunde gracias a las nuevas tecnologías.

Muchos de ellos, como éste, son tan inconsistentes como un amor de verano. Llegan, intentan reproducirse y se olvidan. Pero también los hay peligrosos -a los bulos, nos referimos- que incluyen en el mensaje fraudulento un enlace cuyo contenido podría dañar el móvil: “Éste es uno de los mecanismos más frecuentes que utilizan los ciberdelincuentes para infectar un dispositivo. A través de la descarga de la URL se instala un código malicioso” en el aparato, avanza Ruth García, experta en ciberseguridad de INCIBE, el Instituto Nacional de Ciberseguridad.

Otro escenario vírico posible: que “se abran ventanas en el navegador con mensajes que solicitan, bajo cualquier excusa, datos privados y bancarios al usuario” o bien que el malware se esconda tras una alerta de alguna supuesta infección -inexistente-, advierte García. De hecho, una de las vías más habituales para contagiar un dispositivo pasa por el siguiente aviso: “Se han detectado virus peligros en tu dispositivo. Para eliminarlos, instale lo antes posible este antivirus”. Lo mejor, querido amante del bulo, es no instalar nada de ello.

Sí, ya nos da la impresión de estar escuchando, otra vez, al típico sabiondo del grupo de WhatsApp: “Hay que ser muy ingenuo para picar en esto”. Respóndale con datos, datos, datos: “El 50% de los adultos del universo online han sido víctimas del cibercrimen el año pasado”, apunta Microsoft. Y es que no hay nada más peligroso que un enlace extraño que le pida que instale una aplicación. Ni un segundo amor en el mismo verano.

“Existen aplicaciones”, explican desde el INCIBE, que solicitan permisos para poder ser instaladas y éstos se utilizan después por terceros sin que el usuario sea consciente de ello. Pueden, por ejemplo, leer sus SMS, conectarse a su Internet, obtener su posición geográfica, acceder a los datos que almacena e incluso ver sus contactos. “Instalar una aplicación es como darle el dispositivo a alguien que no se conoce y decirle lo que puede o no puede hacer con él”, alerta García. Cuando se instala una aplicación ocurre lo mismo que cuando se echa pareja: “Se pierde cierto control sobre la privacidad, hecho que puede derivar en pérdida de información, etc”.

Para no caer en los brazos del virus, recuerde mantener actualizado el sistema operativo de su dispositivo y de sus aplicaciones (oficiales). Además, el INCIBE regala varias herramientas para prevenir los contagios: a través de la Oficina de Seguridad deI Internauta ofrece un servicio de avisos de seguridad donde se informa a los usuarios de los bulos más relevantes que están circulando por Internet, de las actualizaciones de seguridad de los diferentes dispositivos y de nuevas oleadas de malware.

¿Alguien puede ver a quién cotilleas en Facebook?

Nos vamos acercando al final de esta relación amor odio con los bulos, pero no sin antes desterrar de una vez los trucos que se rumorea, que dice, que se venden, que existen para poder ver quién ha accedido a su perfil de Facebook o, viceversa, a quién cotillea usted. Y caen todos con una sola declaración. “No, Facebook no permite que la gente sepa quién mira su perfil”, zanjan sin más fuentes de la red social. Y no, no pique en el timo de la app: “Tampoco hay ninguna aplicación de terceros que ofrezca esta función“, afirman. De hecho, animan a cualquiera que encuentre aplicaciones por el estilo que denuncien su existencia.

Además, le gustará saber al cazador de bulos que Facebook ha iniciado un proyecto para combatir y erradicar los hoax y las fake news en sus muros para que no llegue el invierno. La clave, según su vicepresidente Adam Mosseri, es “dar voz a los usuarios” porque “nosotros no podemos ser árbitros de la verdad”.

“Estamos probando varias maneras para que sea más fácil reportar un bulo”, explica Mosseri en un blog oficial de Facebook. El experimento permite que haciendo clic en la esquina superior derecha de una publicación se pueda denunciar una noticia falsa. “Confiar en la comunidad nos puede ayudar a detectar más noticias falsas”, asegura.

Reportar una historia implicará que será examinada por asociaciones que se dedican a corroborar la veracidad de las noticias. Pese a que una publicación sea definida como posiblemente falsa, todavía se podrán ver y compartir, pero se advertirá al usuario de que está siendo chequeada y no se podrá promocionar.

¿Pagar por WhatsApp? No, gracias

Y nos despedimos lidiando con el compañero ideal de los bulos: el WhatsApp. La aplicación de mensajería, una de las principales autopistas de los hoax, es consciente de la cantidad de Fake News y bulos que viajan por su calle. Por ello, ofrece al usuario una serie de rasgos que debe hacer dudar a todo buen enganchado al bulo de la veracidad de una información: los errores gramaticales, los mensaje que piden que abra un enlace, el que solicita que comparta información personal… Y el que indica que tienes que pagar por el uso de WhatsApp. Sí. No se trata de un fallo de edición. Para WahtsApp, la hipótesis de que WhatsApp deje de ser gratuito no es ni un bulo, sino un síntoma de bulo. “WhatsApp es una aplicación gratuita. Nunca te pediremos que pagues por usar WhatsApp y no tendrás que hacer nada para usar WhatsApp de forma gratuita”, aseguran fuentes de la compañia. No hay más preguntas, señoría.

Sólo recuerde que, antes de enviar cualquier contenido, hágase esta pregunta: ¿Me importaría que otras personas vieran lo que voy a enviar? Como advierten desde WhatsApp: “Controle la información que comparte”.

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