El escándalo que rodea a la clase política británica se profundizó hoy domingo con más denuncias de acoso sexual, abuso de poder y otros actos indebidos, entre ellas nuevas acusaciones que involucran a un aliado clave de la primera ministra Theresa May.

Damian Green, primer secretario de Estado y mano derecha de May, negó hoy un informe del diario Sunday Times que indicaba que la policía encontró pornografía “extrema” en su computadora durante una investigación hace nueve años. Green ya era investigado por conducta inapropiada contra una activista del Partido Conservador. Hoy, el funcionario dijo que la historia del Sunday Times era “completamente falsa” y que provenía de una fuente policial corrupta y poco confiable. “Las acusaciones sobre el material y la computadora, de hace nueve años, son falsas y provienen de un funcionario de policía desacreditado que actúa en flagrante violación de su deber de mantener confidenciales los detalles de las investigaciones policiales”, dijo Green. Las acusaciones siguen a la renuncia del exsecretario británico de Defensa Michael Fallon, quien dimitio la semana pasada luego de que surgieron denuncias de comportamiento inapropiado. En Gran Bretaña, un número cada vez mayor de legisladores enfrentan acusaciones similares, lo mismo que políticos en Escocia y Gales. Carl Sargeant, secretario galés de comunidades y niñez, renunció el viernes después de que surgieron acusaciones de conducta inapropiada. El exfuncionario pidió una investigación independiente para limpiar su nombre. En Escocia, el ministro de cuidado infantil Mark McDonald renunció debido a acciones pasadas. Se disculpó y dijo que comportamiento que él pensó que podía ser “gracioso” o “amistoso” incomodó a la gente. La secretaria británica del Interior Amber Rudd dijo que Gran Bretaña está teniendo un momento “decisivo”. Agregó que la ola de acusaciones provocará una “limpieza” en el gobierno que dejará a sus instituciones en mejor forma. Pero lo cierto es que el caso debilita a la primera ministra y la pone en la cuerda floja. Su posición ya venía siendo petardeada por la negociación sobre el Brexit.

Está previsto que el subcomisario de la policia metropolitana de Lobdres, Bob Quick declare esta semana en una investigación interna a Green, que se puso en marcha después de que la periodista Kate Malby contara hace unos días a The Times que el político le había tocado la rodilla en una cita en un pub en 2015 y enviado mensajes de texto inadecuados.

Las alegaciones contra el “tory” de 61 años, ascendido por May en junio en un intento por consolidar su Gobierno, amplían el escándalo por presuntos casos de acoso sexual y conducta indebida que afecta a parlamentarios de todos los partidos en el Reino Unido, y que el miércoles motivó la dimisión del ministro de Defensa. Hoy, The Observer detalla que la marcha de Michael Fallon, que estaba al frente de Defensa desde 2014, se produjo después de que la periodista Jane Merrick telefoneara a Downing Street (despacho de May) para revelar que el ministro se le había echado encima e intentado besarla durante un almuerzo de trabajo en 2003. Merrick, que entonces tenía 29 años y trabajaba para The Daily Mail, cuenta al dominical que se retiró “horrorizada” y que luego se sintió “humillada y avergonzada”. Previamente, otra periodista, Julia Hartley-Brewer, había revelado que Fallon le había puesto repetidamente la mano en la rodilla durante una cena en 2002, si bien, tras la dimisión del ministro, dijo que dudaba de que ese hecho en solitario hubiera motivado su marcha.

Las acusaciones de presunto acoso sexual o conducta indebida contra políticos o personas en situación de poder o autoridad se están multiplicando en el Reino Unido, alentadas por el caso del productor de cine estadounidense Harvey Weinstein, caído en desgracia tras ser acusado por decenas de mujeres.

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