Ante el temor de una crisis de los abusos sexuales extendida y que afecta su gobernabilidad, la primera ministra británica Theresa May reemplazó el jueves inmediatamente al renunciante ministro de Defensa Sir Michael Fallon por su más fiel aliado parlamentario, el “whip” Gavin Williamson. Pero su designación generó una rebelión inmediata en las filas conservadoras, que consideran que el disciplinario encargado de alinear los votos Torys en la Cámara de los Comunes “no cuenta con la experiencia” para dirigir las fuerzas armadas e imponer las reducciones presupuestarios en plena amenaza terrorista.

Así como nadie soñaba que “por tocar la rodilla de una periodista” 15 años atrás Sir Michael iba a presentar su renuncia, Gavin Davidson (41) se despertó “asombrado” de haber sido designado en su reemplazo por una Theresa May desesperada ante el primer caído de su gabinete pero no el último. El escándalo sexual va a extenderse y algunos casos aparecerán en los dominicales británicos el fin de semana. El ex ministro de Defensa no pudo garantizar a la primera ministra que “no hubiera más revelaciones” sobre su comportamiento con las mujeres. Debió presentar su renuncia para evitar una mayor debilidad, en un gobierno ya acosado por el Brexit y sin mayoría parlamentaria.

Gavin Williamson, incondicional de la primera ministra, fue designado secretario de defensa el jueves a la mañana. Debió abandonar su rol de Whip, que es indispensable para Theresa May ante la pérdida de mayoría en la Cámara de los Comunes y la amenaza de que el Parlamento vote contra el Brexit. Fue él quien promovió el polémico acuerdo con el DUP (Partido democrático unionista) de Irlanda del Norte para conseguir los votos que le faltaban a May en cada votación. El nuevo secretario de Defensa fue el ex secretario privado parlamentarios del ex primer ministro David Cameron y May lo promovió por sobre todos en Downing St.

Los diputados conservadores creen que las actitudes de Gavin Williamson pueden desestabilizar el gobierno al ser un fuerte disciplinario, que logró en el Parlamento ser detestado por sus pares.

La primera crítica a la designación llegó por Twitter de la diputada conservadora Sarah Wollaston, presidente del Comité de Salud. ”Hay tiempos cuando ofrecen un trabajo que es mejor advertir que hay otro más experimentado y adecuado al rol”, sugirió.

Williamson carece de la experiencia militar. Los diputados Torys hubiesen preferido un perfil como el de Penny Mordaunt, ex ministra de las fuerzas armadas y ministra de pensiones y trabajo, más respetada por su trabajo o el ministro junior Toby Ellwood.

Los diputados conservadores están en un “estado de desesperación”, según la descripción de uno de ellos, cuando hay 36 imputados en una lista de los acosos sexuales. Un “senior” Tory le dijo a Sky News que Williamson “acuchilló a Fallon y le robó su puesto”.

“La sensación es que este movimiento muestra la debilidad de Theresa May al permitir que ocupe el puesto el hombre que le recomendó que Fallon se fuera para quedarse con el cargo. Ella no puede pensar por si misma”, dijo uno de ellos. Unos pocos, como Nadhim Zahawi, apoyaron la designación como “una elección inspirada”. El abismo entre los legisladores y la primera ministra, solo elegida por ellos pero no por voto popular, se agranda.

Este clima crece cuando la ley de britanización de leyes para el Brexit debe volver a la Cámara de los Comunes y hay más de 100 enmiendas a ella, que pueden hacerle perder la votación al gobierno.

La nueva rebelión entre los diputados conservadores y Theresa May crece cuando Ruth Davidson, la líder tory escocesa que tiene el carisma para reemplazar a May como jefa de los conservadores, alerta que “la represa se ha roto” en las cuestiones de abuso sexual en Westminster y advierte que “palas bastantes grandes” van a ser necesarias “para limpiar el establo” de la Cámara de los Comunes en las próximas semanas. En esta serie recién han comenzado los primeros capítulos.

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