El actor Javier Bardem se ha sumado a la última campaña de la organización Greenpeace para concienciar sobre la necesidad de proteger la península Antártica, la región donde más se evidencian los efectos del cambio climático, para participar en una inmersión de dos horas a bordo de un submarino biplaza hasta el fondo del océano, a 270 metros de profundidad.

“En cuanto llegamos al lecho marino, me quedé maravillado ante la abrumadora variedad de colores y la vida que se extendía a nuestro alrededor. No soy biólogo, pero encontrarme con todo un mundo de corales rosas, amarillos y verdes y esponjas marinas en el fondo de océano Antártico ha sido toda una sorpresa”, relató tras regresar a la superficie, añadiendo que el descenso se había producido sin ningún percance y que le había sorprendido por la sensación de paz que le embargó durante todo el tiempo que pasó bajo el agua.

“Ha resultado ser una experiencia muy relajante, aunque esperaba ponerme cada vez más nervioso según fuéramos descendiendo. Me he quedado muy impresionado al ver de primera mano la investigación científica que se está llevando a cabo durante esta expedición”, aseguró. “Y me siento muy afortunado de que me hayan permitido formar parte de una de las inmersiones de todas las que harán, y en las que sí habrá un verdadero biólogo en el asiento del pasajero”, apuntó con sentido del humor.

Esta iniciativa en la que ha participado el oscarizado intérprete, junto a su hermano Carlos, se enmarca en un viaje de tres meses organizado por Greenpeace para investigar los efectos medioambientales de la contaminación producida por el vertido de plásticos, entre otros muchos factores, y recalcar la necesidad de crear un santuario marítimo de 1,8 millones de kilómetros cuadrados para garantizar la supervivencia de especies como las ballenas y los pingüinos.

“Para mí, una experiencia como esta ilustra perfectamente por qué tenemos que mostrar respecto como seres humanos. Bajar hasta allí abajo y documentar la existencia de todas esas especies, con su colorido y diversidad, es muy importante para demostrar la importancia de proteger un océano único que alimenta y alberga a todos los grandes animales de la Antártida”, declaró Bardem aún abrumado.

Mientras él se maravillaba ante la belleza del paisaje submarino, la presencia de una estrella de Hollywood de su talla en un reducido cubículo también dejaba profundamente impresionado a su compañero de aventuras.

“Estar en un submarino para dos personas con Javier Bardem ha sido increíble. Como pasajero se mostró muy tranquilo, especialmente considerando que se trataba de su primera inmersión. Me pareció que había quedado muy impresionado, ¡al igual que yo!”, aseguró el biólogo John Hocevar, encargado de pilotar el pequeño submarino.

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