“Esto es lo peor que hemos pasado en los últimos 45 años. Da tristeza. Yo me he sentido mal. Durante tres días, nos quedamos sin agua, luz y sin poder hacer nada”.

Gloria Isabel Chaves Agüero, de 62 años, presidenta de la Asociación de Desarrollo Comunal de San Dimas de La Cruz, Guanacaste, describió de esa forma los embates de la tormenta Nate en este cantón fronterizo con Nicaragua.

En San Dimas, a unos 16 kilómetros al norte del centro de La Cruz, la crecida del río Sapoá dejó inservible todo el mobiliario de la escuela. Los vecinos dicen que el agua se elevó de su cauce unos 10 metros.

El director escolar Franklin Salgado Santana estima que, al menos, se tardará un mes en rehabilitar el lugar para dar clases.

En la escuela, a unos 50 metros del Sapoá, el agua alcanzó los dos metros de altura. Las aulas, el comedor, la oficina del director y la sala de cómputo con 12 máquinas (donadas hace tres años por la comunidad de Andalucía) quedaron inservibles. Las instalaciones donde estudian 104 niños quedaron llenas de lodo.

En criterio de Salgado, en esta ocasión no se alertó a la población sobre los posibles efectos de la tormenta. “Es cierto que hubo alerta roja, pero los expertos no nos alertaron de que iba a ser muy violenta”, agregó.

También en San Dimas, 14  familias perdieron las casas, dijo Gloria Isabel Chaves.

Evaluación

Oscar Cid Baltodano, coordinador de la Comisión Municipal de Emergencia (CME) en La Cruz, calificó la situación en el cantón como compleja.

“El efecto en la infraestructura es mucho mayor que cuando el huracán Otto. Tenemos daños en los distritos de Santa Elena, La Cruz y La Garita. Tenemos puentes destruidos, otros dañados. Muchas casas quedaron afectadas. vea que hoy (domingo) tenemos siete albergues con 1.500 personas”, explicó.

Cid dijo que todavía no han podido hacer una valoración total de los efectos. “Esto sobrepasa los daños por otras inundaciones de los últimos 20 años, y cuidado si no más” dijo.

En La Cruz, el problema surgió cuando las fuertes precipitaciones provocaron que los ríos se salieran de los cauces.

La escuela San Dimas, en la Cruz de Guanacaste, quedó destruida tras el paso de la tormenta Nate. Allí estudian 104 niños. (ALONSO TENORIO.)

El funcionario dijo sentirse satisfecho porque no se perdió ninguna vida humana. “Lo material se repone en algún momento, la vida no”, agregó.

Aquí no ha habido problema con la distribución de los alimentos.

Extraña coincidencia

Jaime Luna Chaves, de 61 años y vecino de Cuajiniquil de La Cruz, dijo que esa comunidad donde hay unas 400 viviendas fue sorprendidas por un fenómeno que pocas veces se presenta.

“Mire yo toda la vida he vivido aquí y solo recuerdo que en el 72 o 73 algo igual. Una cabeza de agua que baja por el río Cuajiniquil y se topa con una crecida del mar (esta en marea alta). Claro que el agua se nos vino a las casas. Eso fue el jueves a las 10 de la noche”, relato.

En Cuajiniquil la población vive de la pesca. Este domingo, los pobladores se dedicaban a sacar el barro de sus casas, con ayuda de estudiantes de la Escuela Nacional de Policía.

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