Envuelto en una pelea con sus propios aliados, el presidente estadounidense Donald Trump amenazó con cortar el financiamiento a aquellos países que apoyen la resolución de la ONU donde se condena su decisión de reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

“Todas estas naciones que toman nuestro dinero y después votan contra nosotros en el Consejo de Seguridad o la Asamblea de la ONU; ellos toman cientos de millones de dólares, miles de millones de dólares y votan contra nosotros”, afirmó el mandatario en una reunión de gabinete en la Casa Blanca. “Bien, vamos a observar esos votos. Déjenles votar contra nosotros. Ahorraremos mucho. No nos importa”, agregó.

Trump hizo esas declaraciones después de que la embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Nikki Haley, anticipara en un mensaje remitido el martes a otras misiones que podría haber consecuencias para quienes respalden la resolución crítica contra el movimiento, que se espera sea aprobada con una abrumadora mayoría.

El presidente se va a tomar “personalmente” el voto de mañana en la ONU contra su decisión de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y va a tomar nota de la postura de cada país, advirtió la delegación estadounidense al resto de Estados miembros.

Jerusalén: Trump amenaza con recortar fondos a países que voten contra EE.UU.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, duro con sus aliados. (EFE)

El ministro del Exterior de los palestinos, Riyad al Maliki, y su colega turco, Mevlüt Cavusoglu, acusaron al gobierno de Trump de “amenazar” a la Asamblea, y de cometer “error grave”.

“Ninguna nación orgullosa, ningún Estado digno se inclina ante este tipo de expresión”, dijo Cavusoglu, y agregó que Estados Unidos debe “renunciar a esos métodos”. Y reiteró que esperan un “fuerte apoyo” a la resolución.

Jerusalén: Trump amenaza con recortar fondos a países que voten contra EE.UU.

La embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley, advirtió sobre las consecuencias de votar en contra de su país. (EFE)

No está claro cómo la amenaza del presidente estadounidense pueda llevarse a cabo sin afectar sus intereses en el resto del mundo. Hay varios países árabes, como es el caso de Egipto, que son aliados estratégicos de Washington y que reciben millonarios fondos en calidad de ayuda, especialmente en el área militar. Si se les quita ese dinero, Estados Unidos perderá presencia en la región.

Trump reconoció el 6 de diciembre a Jerusalén como capital israelí, rompiendo décadas de consenso internacional, según el cual el estatus final de la ciudad debe ser acordado en un proceso de paz entre israelíes y palestinos. También agudizó el conflicto israelí-palestino, ya que la medida provocó una ola de protestas en territorios palestinos ocupados. En los enfrentamientos y ataques aéreos israelíes en la Franja de Gaza ocurridos hace una semana murieron ocho palestinos, entre ellos dos miembros de la organización islámica Hamas.

La Asamblea General, en la que se sientan los 193 Estados miembros de la ONU, tiene previsto votar hoy una resolución impulsada por los palestinos para exigirle a Washington que dé marcha atrás con su decisión.

El texto, que reitera la doctrina de Naciones Unidas sobre Jerusalén y no menciona explícitamente a Estados Unidos, es similar al de una resolución que los estadounidenses vetaron este lunes en el Consejo de Seguridad.

Allí, Estados Unidos se quedó aislado en defensa de su decisión, con los otros catorce países miembros votando a favor del texto, incluidos algunos de sus aliados más cercanos como el Reino Unido, Japón y Francia.

Estados Unidos defiende que el reconocimiento de Jerusalén como capital israelí y el traslado de su embajada a la ciudad no es más que reconocer una realidad y que no supone que ya no apoye la solución de dos Estados que promueve la comunidad internacional.

La decisión de Trump, además de incrementar la crisis regional, le dio aire al gobierno de Israel, quien ahora anunció que ampliará los asentamientos en la Cisjordania ocupada.

Según el diario “Haaretz”, el Ministerio de la Vivienda presentó un proyecto para construir tres nuevos asentamientos para 10.000 personas en el Valle del Jordán. Además, se ampliarán los actuales asentamientos. En la actualidad viven unos 4.500 israelíes en la zona.

El gobierno de Benjamin Netanyahu, además,impulsa la construcción de viviendas en Jerusalén oriental. Se construirán 6.000 nuevas viviendas, según informó el diario “Maariv”. Se trata del mayor plan de desarrollo en Jerusalén este de los últimos 20 años.

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