Existen numerosas certezas, surgidas en las últimas horas, de que Abdelbaki Es Satty, marroquí de 43 años, que actuaba como imán en una mezquita de Ripoll (Gerona), fue quien captó a los jóvenes, los radicalizó, y los organizó como célula terrorista. Además, estuvo con ellos en Mrirt (Marruecos), donde en la segunda quincena de julio se produjo la reunión final del grupo.

Algunos de los terroristas y, probablemente también el imán, se ausentaron de Ripoll hasta pocos días antes de los atentados. La ciudad de Mrirt está en la zona de donde proceden los familiares de los terroristas, que protagonizaron la matanza de Las Ramblas en Barcelona y el ataque en Cambrils, donde cinco de ellos fueron abatidos por la policía catalana.

Un imán marroquí, clave en la creación de la célula yihadista

La puerta de la mezquita donde el imán Abdelbaki Es Satty oraba en Ripoll (REUTERS/Albert Gea)

Hace dos meses que el imán anunció que se marchaba a Marruecos, lo que no hizo, pero un testigo lo vio el martes pasado horas antes de los atentados.

La localidad cercana a los Pirineos de Ripoll, donde viven numerosas familias musulmanas, sobre todo provenientes de Marruecos, ha sido el lugar donde vivían los parientes de los jóvenes yihadistas. La célula estaba básicamente compuesta por parejas de cinco hermanos y otras personas. Las familias se apellidan Oukabir, Hycham, Aallaa, Houli y Abouyaaqoub. Todos los integrantes de la organización en Ripoll han muerto o están arrestados. El único prófugo es Younes Abouyaaquoub. De 22 años y marroquí, vivía en Ripoll. Era uno de los interlocutores del imán y presuntamente manejaba la camioneta con la que realizó la matanza.

Un imán marroquí, clave en la creación de la célula yihadista

La puerta de la mezquita donde el imán Abdelbaki Es Satty oraba en Ripoll (AFP PHOTO / PAU BARRENA)

Younes y el religioso yihadista son las personas más buscadas en España y también por la Europol. Por eso, ha sorprendido la noticia de que el imán había cumplido condena en la prisión de Castellón (entre 2010 y 2014) tras ser sorprendido en un ferry entre Ceuta y Algeciras con un cargamento de drogas. Estos antecedentes no impidieron que iniciara su trabajo para organizar una sangrienta célula terrorista. Los jóvenes, según el testimonio del vecindario, jamás dieron evidencias de que profesaban una ideología extremista. “Eran retraídos, educados y normales, ha sido una sorpresa para todos, especialmente para sus familiares que están destrozados. Ellos mismos denuncian que los muchachos comenzaron a cambiar cuando apareció el imán”, dijo un vecino musulmán. En la propia mezquita, los miembros de la comunidad explicaron que “el imán nunca se salió de su papel de profesor de árabe para los pequeños y director de la oración. Si captó y enloqueció a los jóvenes habrá sido en reuniones fuera de la mezquita”. Los vecinos no musulmanes lo llamaban “el curilla”.

Un imán marroquí, clave en la creación de la célula yihadista

La vista desde la vivienda de Abdelbaki Es Satty en Ripoll, a la que un fotógrafo de AFP accedió con el permiso del colocatario del imán (AFP PHOTO / PAU BARRENA)

El centro operativo de los yihadistas de Ripoll se encuentra a 250 kilómetros en un chalet de la localidad de Alcanar. El miércoles pasado, por la noche, se produjo una extraordinaria explosión que convirtió el edificio en escombros. Este hecho provocó que los terroristas de Ripoll se decidieran a realizados otros dos atentados con medios más a su alcance como camionetas y un automóvil Audi3 de gran cilindrada que usaron en su ataque a la ciudad balnearia.

El imán, según la investigación, era un frecuente visitante del chalet donde los yihadistas actuaron durante siete meses. Habían ocupado el chalet, que pertenece a una entidad financiera, pero nadie los molestó.

Los yihadistas planeaban realizar dos o tres grandes atentados con explosivos utilizando las dos camionetas conocidas y otra, más pequeña, de marca Renault. Los investigadores encontraron al llegar una persona muerta y otra gravemente herida, que se habría convertido en una valiosa fuente de información para los Mossos d’Esquadra.

Pero en las últimas horas se han encontrado restos orgánicos que hacen presumir la existencia de otros tres cuerpos. En total, los investigadores creen que quienes estaban manipulando el poderoso explosivo, “la madre de Satán”, que les explotó y alteró por completo sus planes.

Un imán marroquí, clave en la creación de la célula yihadista

Ali Yasine, presidente de la comunidad islámica Annour de Ripoll, en la que Abdelbaki Es Satty ejercía como imán (REUTERS/Albert Gea)

Este explosivo iba a detonar cargas de garrafas de gas butano. En total, hasta ayer se encontraron 120 garrafas que los artificieros han detonado en varios procedimientos realizados en las cercanías de la urbanización. Los investigadores parecen convencidos de que el imán estuvo numerosas veces en el centro operativo terrorista y puede haber perecido cuando “la madre de Satán”, explotó atrapando a los terroristas. De su vivienda en Ripoll la Guardia Civil, se llevó indumentaria y otros elementos que contuvieran el ADN del imán para compararlos con los restos orgánicos encontrados en el chalet de Alcanar.

La investigación habría comprobado que el imán mantuvo relaciones con terroristas que actuaron en los atentados de Madrid en marzo de 2004. Además, viajó frecuentemente a Bélgica, donde se concentran los mayores centros yihadistas de Europa que han protagonizado grandes atentados en Bruselas y París.

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