El huracán Irma golpeó con menos fuerza de lo pronosticado en la península de Florida, pero igualmente provocó “devastación” en los cayos del sur y dejó a más de 6,5 millones de hogares sin luz en el estado. Convertido ahora en tormenta tropical, se desplazaba hacia el norte con fuertes inundaciones a su paso.

El costo estimado de los daños causados por Irma fue revisado en baja, luego de que el huracán cambiara de trayectoria sin impactar directamente en la rica costa este de Florida, donde están asentadas las propiedades más caras. Las aseguradoras respiraron aliviadas al descartar “el escenario catastrófico” previsto. Las previsiones de la firma Enki Research el viernes calculaban un daño potencial de unos 100.000 millones de dólares. Ahora redujeron la estimación a 50.000 millones de dólares.

El gobernador Rick Scott afirmó que había sobrevolado los cayos, que son una serie de islotes unidos por puentes en el extremo sur del país, y que había visto “devastación” en la zona, con graves daños causados por inundaciones y con casi todas las casas móviles destrozadas. La isla más famosa es Key West, donde vivió Ernest Hemingway, el punto más cercano (150 km) entre Estados Unidos y Cuba. Algunos puentes resultaron dañados y los rescatistas aún no pueden acceder a la zona por lo que resulta por ahora difícil evaluar la situación en el terreno. La mayoría de los habitantes del área fue evacuada, pero otros desoyeron las órdenes y se quedaron.

Scott también sobrevoló la costa oeste del estado y dijo que, a pesar de las fuerte crecidas de las aguas, los daños allí no habían sido tan graves como se habían pronosticado. Igualmente advirtió a los habitantes: “Quédense adentro, permanezcan seguros”. Irma, que después de causar más de 30 muertos en el Caribe y Estados Unidos, avanzaba sobre Florida en dirección al norte, seguía provocando intensas lluvias y vientos sostenidos cercanos a 100 km por hora y los meteorólogos advirtieron que se registraban algunas ráfagas “con fuerza de huracán”. Señalaban el peligro de posibles mareas ciclónicas e inundaciones en zonas costeras, en particular en varias áreas del sur y el centro de ese Estado, incluyendo la poblada región de Tampa.

El ojo de la tormenta estuvo cerca del suroeste de Georgia y se moverá hacia el este de Alabama hoy, cuando se espera que Irma se degrade a depresión tropical.

Hasta ahora, más de 6,5 millones de casas y oficinas en la Florida permanecían sin luz, según reportaron los principales proveedores de servicios. Según señaló la Oficina de Gestión de Emergencia estatal, la cifra equivale al 65% del total de clientes en el estado. Entre los condados más afectados figuran Duval, donde se asienta Jacksonville, ciudad afectada por lo que ya son inundaciones sin precedentes, St Johns, al noreste del estado y que alberga la histórica San Agustín, también abatida con considerables inundaciones y daño generalizado.

En el condado Miami-Dade, el más poblado del estado, más de 1,1 millón de personas, el 74% de los clientes, se encuentra a oscuras, y los trabajadores de las compañías de energía buscaban reponer los tendidos eléctricos que fueron arrasados por los poderosos vientos de Irma.

En Miami brillaba el sol, pero se veía un paisaje caótico, aunque el ojo del huracán no pegó de lleno allí porque se desvió hacia el oeste a último momento. En las calles se veían árboles caídos en todos lados, escombros, postes de luz y señales arrumbadas en el piso. Aunque Irma hizo colapsar dos grúas de construcción, no parecía haber daños mayores. Uno de los lugares más afectados fue el llamado “Downtown Miami”, el distrito financiero, donde la crecida inundó sótanos y cubría la recepción de los lujosos edificios. El mar se tragó el domingo el paseo costero de Brickell y dejó vehículos sumergidos hasta la mitad.

En Bonita Springs, en la costa suroeste de Florida duramente impactada por Irma, grandes áreas estaban inundadas y la ciudad seguía sin electricidad. Algunos trataban de llegar a sus hogares caminando con el agua por la cintura, mientras que otros remaban en canoas.

Algunas filmaciones subidas por habitantes de varias ciudades de Florida a las redes sociales consignaron múltiples cocodrilos que caminaban por las calles y algunas serpientes.

Más al norte, la ciudad de Jacksonville sufría graves inundaciones, provocadas por el desbordamiento del río St. Johns, que desemboca en el Atlántico a su paso por esa urbe, la mayor de la región. Los niveles del río y sus afluentes ya superaron la previa marca histórica, registrada tras el paso del huracán Dora en 1964

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