La experta española participó esta semana, en calidad de profesora de la Universidad George Washington, en el taller “Salud Global y Diplomacia”, organizado por la Escuela Nacional de Salud del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, para debatir los desafíos de la salud global en su relación con la política exterior, la cooperación, las migraciones o los acuerdos comerciales.

“Lo que está claro es que hay una influencia del cambio climático en la salud”, subrayó Rabadán-Diehl quien prefirió no pronunciarse sobre el debate político en Estados Unidos en torno al calentamiento global.

“Estamos viendo ya que el cambio climático está originando nuevas enfermedades, afectando a la flora y fauna, a la accesibilidad a los alimentos o al resurgimiento de enfermedades, como la del virus del Zika”, cuyo mosquito portador, propio del centro y sur de América, ha aparecido ya en Canadá, dijo.

También la resistencia de las bacterias a los antibióticos a causa del uso abusivo e inapropiado se puede agravar. “Podemos imaginar lo que va a ocurrir si, por ejemplo, tenemos nuevas cepas de virus y de bacterias que están mutando para adaptarse al cambio climático”, planteó.

Rabadán-Diehl, quien durante dos décadas trabajó en puestos de responsabilidad en los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, recalcó que la “salud es global, porque los problemas de salud son globales” y que hay que enfrentarse a ellos con alianzas internacionales, como ocurrió en los casos de epidemia del virus del Ébola en África o del Zika en América.

Uno de esos desafíos son las enfermedades crónicas (diabetes, cardiovasculares, cáncer, obesidad…) ligadas a los estilos de vida ya que provocan el 70 por ciento de la mortalidad global, sobre todo en los países en vías de desarrollo.

“Es la enfermedad de los pobres, de países que todavía lidian contra las enfermedades tropicales, contra la mortalidad infantil y materna, que carecen de suficiente personal sanitario y su acceso al sistema de salud es inexistente”, argumentó.

Y eso ocurre en los países más pobres de América, un continente donde los retos son muy diferentes entre el norte, el sur, Centroamérica y las islas del Caribe, siendo Guatemala, Honduras, El Salvador y Haití los más desfavorecidos.

Pero también las enfermedades crónicas es un problema en los países desarrollados fruto asimismo de hábitos de vida poco saludables.

“El problema está dentro del sector salud porque tenemos que lidiar con los pacientes, pero cuando hay un componente social y de comportamiento, de medidas preventivas, se sale fuera de ese ámbito” ya que afecta a la educación, a la estructura social y económica, entre otros.

Y una de esas enfermedades crónicas es la obesidad cuya incidencia crece a nivel mundial.

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