En Gomilica, Serbia hay un mar de mansiones. Cientos. Pero están vacías. Las calles están desiertas. Y las casonas de lujo parecen abandonadas. Persianas bajas. Rejas cerradas con cadenas oxidadas. Piletas de natación sin agua. Y algunas estatuas adornan los jardines para la apreciación de unos dueños que han desaparecido.

Así será durante casi todo el año, salvo cuando sus habitantes regresen para breves vacaciones.

El éxodo en está aldea de origen roma (gitano) comenzó en los años 60, cuando sus empobrecidos habitantes marcharon hacia occidente en busca de mejor vida.

Gomilica, la villa de lujo que se convierte en un pueblo fantasma

Una fuente decora la enorme casa, cerrada y vacía en Gomilica./ AP

Dejan Mitrovic, vecino, explica: “El 99% de la gente de aquí está en Viena. Trabajan ahí. Entre 1965 y 1975 todos se fueron a trabajar allá”. Partieron a hacer fortunas. Y lo lograron. Y construyeron sus casas en Serbia como trofeos de esa riqueza. Primero se fueron los hombres y luego los siguieron sus mujeres e hijos. Pero ya no regresaron.

Gomilica, la villa de lujo que se convierte en un pueblo fantasma

La estatua de un león, decoración excesiva que se repite en las casas de Gomilica./ AP

En Gomilica todo es inusual. El serbio Petar Djordjevic, otro vecino, relata que “el problema más serio es que no tenemos ni un comercio, no tenemos calles asfaltadas, y no hay agua potable. No se pueden ni plantar flores. Hay piletas, pero están vacías”. El agua, agrega, llega en camiones.

Gomilica, la villa de lujo que se convierte en un pueblo fantasma

La aldea de Gomilica, en Serbia. / Google Maps

Son cientos de casas en una aldea fantasma. Sus dueños, como cuentan los vecinos, trabajan en el extranjero, amasan fortunas, pero apenas encuentran el tiempo para regresar.

Gomilica, la villa de lujo que se convierte en un pueblo fantasma

“Christian y Sebastián” los nombres de los dueños de una de las casas, se pueden leer sobre el portón de entrada. / AP

Las casas son mansiones con docenas de habitaciones y decoraciones excesivas.

¿Por qué nos las venden? Porque sus dueño sí regresan, para breves vacaciones.

Gomilica, la villa de lujo que se convierte en un pueblo fantasma

Calles y casas vacías en Gomilica./ AP

Sus habitantes eligieron invertir el dinero que ganaban en casas nuevas en su tierra natal, a pesar de que casi nunca vuelven.

En un día de enero, gris, la villa está como siempre: desierta. De sus dueños solo queda el rastro de sus nombres escritos en las entradas: Christian, Sebastian o Kevin.

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