Lawrence Lual Malong vive en un país en guerra civil cuya población vive, o sobrevive, con menos de un dólar al día. Pero eso a él le da igual, presume de ser multimillonario y lo hace, además, en las redes sociales. Acostumbra a posar en llamativos trajes de marca, a bordo de su jet privado o en carísimas suites de hotel por todo el mundo. Pero la última ocurrencia las supera a todas: posar con un millón de dólares (en billetes de 100) sobre una cama king size.

Lawrence Lual Malong, de 28 años, pertenece a la etnia mayoritaria Dinka y a su élite más saqueadora. Además es hijo de Paul Malong, el ex jefe del ejército de Sudán del Sur, acusado por Naciones Unidas de ordenar matanzas contra los rebeldes de etnias Nuer y Shilluk desde 2013 hasta 2017, incluyendo masacres de mujeres y niños, violaciones masivas a mujeres (incluyendo trabajadoras humanitarias expatriadas) y asedios para evitar que la comida llegara a sus enemigos.

Paul Malong, su padre, es uno de los mayores responsables de una guerra que ya ha matado a más de 300.000 personas y ha desplazado a más de 2.3 millones a países como Uganda o Etiopía. EEUU propuso un embargo de sus cuentas en el Consejo de Seguridad, pero no alcanzó los votos necesarios.

Lawrence Lual Malong, promotor de la supremacía dinka sobre el resto de etnias de Sudán del Sur, igual que su padre, presume también de ser un emprendedor generoso. En una de las últimas imágenes colgada en Instagram, vestido con un traje color verde fluorescente en un jet privado, decía: “Sentado en primera clase pensando en cómo puedo ayudar a mi país a crear empleos”. Y aún fue más allá después, al asegurar que había donado cinco millones de dólares a la Cruz Roja de Kenia y de Sudán del Sur para ayudar a los refugiados de guerra. La revista Newsweek llamó a la organización para saber si era cierta la donación de Lawrence Lual Malong, pero según su jefe de comunicaciones, John Mayom, “es totalmente falsa”.

En otras imágenes, este seguidor de Donald Trump, con quien se compara, posa ufano con los soldados del ejército del presidente, acusados de limpieza étnica. “Hemos ganado”, escribió tras la matanza de 300 personas en la capital, Juba, el pasado verano. “No soy rico porque mi padre sea el jefe del ejército o sea amigo del presidente. Estoy bendecido por Jesucristo”, se justifica en otra instantánea en la suite presidencial del hotel Platinum de Las Vegas. A pesar de su fortuna, no parece muy listo: un grupo de mafiosos lo timaron en un club de prostitutas en Johannesburgo al ofrecerle una bolsa con lingotes de oro a un precio “insuperable”. Entregó 300.000 dólares en fajos. Al día siguiente un especialista le explicó que el oro era falso.

En una investigación promovida por el actor y activista George Clooney, Lawrence Lual Malong aparece junto a otros hijos y nietos de los dirigentes sursudaneses como poseedores de fortunas insultantes. Por ejemplo, los siete hijos del presidente Salva Kiir, incluido el pequeño de 12 años, son poderosos “hombres de negocios” con hoteles, coches de lujo, propiedades en el extranjero y contratos con grandes empresas chinas para la gestión de los recursos petrolíferos del país.

Mientras, el banco nacional colapsó hace años, el país sufre peor inflación del mundo (alrededor del 800%) y la comida, si llega, alcanza precios de Campos Elíseos de París.

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