Es casi imposible que Vladimir Putin pierda el ‘trono’ del Kremlin en las elecciones presidenciales de marzo del año que viene. Pero lo inesperado ha sucedido antes de que empiece la carrera electoral: ya hay dos mujeres aspirando al puesto del hombre más poderoso del país. Ekaterina Gordon quiere aspirar a la presidencia de la Federación de Rusia de 2018. Al igual que Ksenia Sobchack, que lanzó su candidatura la semana pasada, Gordon es periodista, aunque también se define como defensora de los derechos humanos.

Ambas se encuentran con un mismo obstáculo: ser tomadas en serio. Según una encuesta del Centro Levada para Interfax, un 53% de los rusos es contrario a que una mujer dirija el país en un futuro próximo. La entrada de Sobchak en el escenario hace apenas una semana ya ha introducido ingredientes en la campaña que nadie esperaba: además de reclamar la liberación de una serie de “presos políticos”, se atrevió a posicionarse sobre la anexión de la península de Crimea: “Según el derecho internacional, Crimea es ucraniana, punto”, afirmó la aspirante a presidenta en la multitudinaria conferencia de prensa, abordando un tabú que supone un problema para buena parte de la oposición.

El líder ultranacionalista Vladimir Zhirinovski, que también concurre a las elecciones, ha pedido que sea procesada por estas aseveraciones. Pero Sobchak no sólo ha llevado la contraria al ‘estabilishment’, sino a su compañero de manifestaciones, Alexei Navalny, considerado líder de la oposición extraparlamentaria pero inhabilitado para tomar parte en las presidenciales. Navalny ha defendido la anexión rusa de Crimea, rechazada por la comunidad internacional, y es tal vez el más ‘descolocado’ por la repentina campaña de Sobchak. La activista y presentadora participó hace unos días en la ceremonia en recuerdo a la toma del teatro Dubrovka en 2002, consiguiendo que la televisión rusa acudiese al evento por primera vez en 15 años. Navalny, el valiente investigador de la corrupción, se ha visto obligado ceder parte del protagonismo.

Amplia ventaja de Putin

El anuncio de Ekaterina Gordon, de 37 años, ha causado todavía más sorpresa. También es una candidata atípica y, a diferencia de Sobchak, es ajena a la política: nunca ha votado, aunque cree que su ayuda a las mujeres luchadoras es suficiente compromiso político. De hecho quiere que la bandera de su campaña sea la protección del bienestar de las mujeres y de los niños, un campo en el que lleva años trabajando a través de su despacho de abogados.

Los rusos están convocados a ir a las urnas para elegir presidente el 18 de marzo de 2018. Según el politólogo Gleb Pavlovsky, la oposición extraparlamentaria se encamina hacia una encrucijada que se producirá en el mismo mes que vio nacer este movimiento en 2011: “Nos acercamos a la culminación de la campaña de Navalny, en diciembre de este año, cuando las autoridades deberán inscribirle formalmente o por el contrario registrarle junto al resto para participar”.

Gordon se describe a sí misma como una activista de los derechos humanos, poeta, cantante y compositora. También se presenta como una persona ajena al ‘glamour’ que no ha nacido con una “cuchara de plata junto a la boca”, en lo que parece una clara referencia a la otra aspirante, Sobchak, hija del que fue alcalde de San Petersburgo en los noventa y padrino político del presidente ruso.

Cualquier candidato, si se presenta de manera independiente -como es el caso de Sobchak y Gordon- necesitará 300.000 firmas. Todo el mundo sabe que para pasar ese filtro -lograr las firmas y que sean validadas por las autoridades- hace falta luz verde del poder. La participación de Putin en la campaña todavía no ha sido confirmada por el propio presidente, pero se da por segura su victoria al darle las encuestas cerca de un 80% de participación. Las primeras estimaciones dan a Gordon un resultado meramente testimonial. Pero en el caso de Sobchak es distinto: es de las pocas personas que ha podido ‘enfrentarse’ cara a cara con Vladimir Putin de manera pública: en ruedas de prensa o incluso en una reciente entrevista para un documental. Putin es el hombre vivo más valorado del país, pero Sobchak es conocida por el 95% de la población: “Sólo hay dos tipos de persona con ese nivel de reconocimiento, Putin y yo”, ha dicho la aspirante al Kremlin.

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