Los incendios de Portugal, que han dejado este año más de 100 muertos, han tenido su primera víctima política: la ministra de Administración Interna, Constança Urbano, quién ha dimitido este miércoles horas después de que el presidente del país, Marcelo Rebelo de Sousa, exigiera al Gobierno medidas inmediatas o, de lo contrario, actuaría “con todos sus poderes”.

Desde los incendios de junio en Pedrógão (64 muertos), la ministra de Administración Interna —equivalente al Ministerio de Interior— era el centro de todas las críticas de la oposición y de la población. Pese a las peticiones de su cese, el primer ministro António Costa la mantuvo en su puesto. También confirmó su continuidad estos días, tras los incendios del domingo (41 muertos), pero el fuerte discurso del presidente del país, Marcelo Rebelo de Sousa, en la noche del martes ha tenido inmediatas consecuencias.

En una carta remitida al primer ministro, Constança le pide que acepte su dimisión -presentada muchas veces después de Pedrógão- para “preservar su dignidad personal. Esta vez, Costa se la ha aceptado de forma inmediata.

El Gobierno tenía programado para el sábado una reunión extraordinaria para tomar medidas sobre los incendios, pero las consecuencias de las tragedias no han tardado en llegar. Por primera vez, la intervención del presidente del país ha sido de un choque frontal con el Gobierno de Costa. Si el día anterior Costa se dirigió al país para pedir calma y desechar dimisiones, el martes por la noche Rebelo de Sousa exigió “un nuevo ciclo”. “Es la última oportunidad”, dijo el presidente, “para tomarnos en serio la floresta y convertirla en prioridad nacional”.

Horas después del inusual discurso del presidente, grupos de personas se manifestaron delante del palacio de Belém, residencia presidencial, para exigir responsabilidades. La cita había sido convocada a través de las redes sociales. Entre los participantes se podían leer carteles como “Despierta, Portugal” y “Vete de vacaciones, ministra”, una referencia a las declaraciones de la ya exministra cuando una periodista le preguntó si iba a renunciar. “Lo más fácil sería dimitir e irme de vacaciones, que aún no he tenido”. Las concentraciones espontáneas, aunque escasas en número, suponen un salto cualitativo en la crítica al Gobierno, precisamente cuando estaba en la cresta de su popularidad.

Si los incendios de Pedrógão no tuvieron consecuencias políticas, este segundo desastre sí. El próximo miércoles, el Parlamento luso debatirá una moción de censura al Gobierno de Costa. Será la primera en dos años y ha sido presentada por el CDS. Votarán a favor también los diputados del PSD, pero les faltarán nueve votos para que salga adelante, dado que Bloco y Esquerda siguen apoyando al Gobierno socialista.

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