Costa Rica y Brasil están entre los países que lideran la lucha contra las enfermedades no transmisibles, que cada año provocan en el mundo la muerte prematura de quince millones de personas de entre 30 y 70 años.

Ambos países latinoamericanos se encuentran en el primero y tercer puesto entre los diez Estados que muestran los mejores resultados en el objetivo de reducir las principales patologías no transmisibles, de acuerdo a datos hechos públicos hoy por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las enfermedades cardiovasculares, las respiratorias crónicas, el cáncer y la diabetes son aquellas de naturaleza no transmisible que causan más enfermos y muertes en el mundo, el 80 % en países de ingresos medios y bajos.

Esas enfermedades, que en el pasado se asociaban a modos de vida occidentales y de sociedades industrializadas, ahora afectan particularmente a los países más pobres, que tienen menos posibilidad de hacerse tratar.

Según el informe de la OMS, Costa Rica e Irán son los dos únicos países que han cumplido 15 de un total de 19 indicadores con los que se mide el progreso en la lucha contra las enfermedades no transmisibles.

Entre esos indicadores figuran medidas concretas para reducir el consumo de tabaco, de alcohol, mejorar la dieta de la población y promover la actividad física.

También se incluyen el establecimiento de un plazo para reducir las muertes por enfermedades no transmisibles, la implementación de políticas multisectoriales con este fin y el reforzamiento de los sistemas sanitarios.

Brasil se encuentra en el tercer lugar entre los diez países más exitosos por los resultados obtenidos, por delante de Bulgaria, Turquía, el Reino Unido, Finlandia, Noruega, Arabia Saudí y Tailandia.

Este grupo de países han aplicado 13 de los 19 indicadores propuestos por la OMS, mientras que en el otro extremo están los países de África, donde ninguno ha cumplido más de ocho.

Comentando estos resultados, una de las autoras del informe, Leanne Riley, dijo a Efe que los países que están a la cabeza en los avances contra las enfermedades no transmisibles “son aquellos que han invertido fuertemente en esta área”.

Sobre los casos de Costa Rica y Brasil precisó que sus buenos resultados pueden atribuirse a las medidas que han adoptado “para el control del tabaco, para reforzar sus sistemas de vigilancia, en su enfoque sobre los factores de riesgo”.

También destacó que estos dos países latinoamericanos “no ignoran a la gente que está sufriendo por estas enfermedades, y por ello han reforzado los servicios para detectar y tratar a los enfermos”.

Sin embargo, más allá de que algunos países hayan progresado en la lucha contra las enfermedades no transmisibles, el informe de la OMS reconoce que los avances a nivel mundial han sido muy limitados desde la última evaluación global, hace dos años.

El director del departamento de Prevención y Enfermedades No Transmisibles de la OMS, Douglas Bettcher, dijo que lo más probable es que el Objetivo de Desarrollo Sostenible sobre la reducción en un tercio de las muertes por enfermedades no transmisibles, en el periodo 2015-2030, no se cumplirá.

“Tenemos que actuar rápido, antes de que la oportunidad de salvar vidas se evapore debido al mayor número de personas, en particular niños, que sufren de obesidad y diabetes. Si no hacemos algo ahora estaremos condenando a las generaciones jóvenes y futuras a una vida de enfermedad”, comentó el experto en una rueda de prensa.

En la vida cotidiana, reducir el riesgo de desarrollar una enfermedad no transmisible requiere rebajar el consumo de azúcar, sodio y sal, eliminar las grasas saturadas de la alimentación y las bebidas con alto contenido de azúcar y abandonar el sedentarismo, todo lo cual requiere no sólo actitudes personales, sino políticas públicas.

Estas son esenciales para restringir o prohibir la promoción de la comida basura o “chatarra” entre los niños, una de las medidas menos aplicadas por los países en general, según revela la OMS.

La industria del tabaco ha sido la más agresiva en sus esfuerzos por obstaculizar las regulaciones para reducir el tabaquismo, pero también la industria alimentaria ha reaccionado para intentar limitar el alcance de eventuales restricciones.

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