Los sobrinos de la primera dama de Venezuela fueron condenados a 18 años de prisión por intentar traficar 800 kilogramos de cocaína a Estados Unidos. La dureza de la sentencia se debe a que el juez aceptó una mayoría de los factores agravantes presentados por la fiscalía.

Los delitos de los que son acusados conllevan una pena mínima de 10 años, y un máximo de cadena perpetua. El juez Paul Crotty, de la corte federal de Manhattan, es quien decide el destino de estos dos treintañeros, Franqui Francisco Flores de Freitas y su primo Efraín Antonio Campos Flores, pasarán tras las rejas. Sus propios abogados los describieron en la corte de Manhattan como a dos “estúpidos” y “novatos” que intentaban ganar millones sin entender nada del narcotráfico y cayeron en una trampa de la DEA.

Los argumentos de la defensa aparecieron flojos frente a las pruebas reunidas por la fiscalía que incluyeron el testimonio a la agencia antidrogas, DEA. La fiscalía busca que ambos acusados reciban cadena perpetua. Argumenta que los jóvenes pertenecientes a la familia más poderosa de Venezuela se creían impunes para enviar casi una tonelada de cocaína a Estados Unidos.

Condenan por narcotráfico a 18 años de cárcel a dos sobrinos de la esposa de Maduro

La presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente, Delcy Rodríguez (abajo), Diosdado Cabello (centro), el primer vicepresidente Aristóbulo Istúriz (der.) y la primera dama Cilia Flores (izq.), en agosto pasado. EFE

En noviembre de 2016, tras un juicio de nueve días, un jurado decidió por unanimidad que los dos sobrinos de Cilia Flores, la esposa del presidente venezolano Nicolás Maduro, eran culpables de planificar un vuelo que transportaría 800 kilogramos de cocaína desde Venezuela a Honduras, con Estados Unidos como destino final. La renta era una cifra que superaba los 20 millones de dólares.

Los dos sobrinos fueron detenidos en Haití en noviembre de 2015 por la DEA, la agencia antidrogas estadounidense, que llevó a cabo operaciones encubiertas en Venezuela y Honduras para capturarles. Uno de los agentes tomó el papel de un narcotraficante con quien los jóvenes tomaron contacto y realizaron la operación de colocación de la droga. La información de ese agente complicó la posición de la defensa.

La sentencia ha sido aplazada varias veces a la luz de nueva evidencia presentada por la fiscalía, incluidos chats telefónicos entre los dos acusados en los cuales intercambian fotos truculentas de una cabeza decapitada y un cuerpo desmembrado, y chats entre los acusados y otras personas en los cuales se discuten presuntos asesinatos.

“En este caso, el gobierno busca una sentencia a cadena perpetua contra acusados sin antecedentes penales, donde no hubo droga incautada y no hubo acusaciones de violencia”, reprocharon los abogados defensores Randall Jackson y David Rody en una carta al juez Crotty.

Condenan por narcotráfico a 18 años de cárcel a dos sobrinos de la esposa de Maduro

La primera dama de Venezuela, Cilia Flores participa en una concentración a favor de la Constituyente en agosto pasado. EFE

Cilia Flores consideró el arresto de sus sobrinos como un “secuestro” y dijo que se trataba de “una venganza”. Para Maduro, la meta de Estados Unidos es utilizar el caso para atacar a su gobierno.

“¿Ustedes creen que son casualidad (los ataques)? ¿Que el imperialismo haya creado una causa que tiene como único objetivo atacar a la primera dama, a la primera combatiente, a la esposa del presidente, ustedes creen que es casualidad?”, preguntó el mandatario socialista hace poco más de un año, durante un mitín.

Algunos de los factores agravantes que operaron en la situación judical de los dos sobrinos, es la intención de enviar esa cantidad de droga a Estados Unidos, el uso de un arma de fuego, el uso de un avión en conexión con la conspiración, supervisión de otras personas o el pago de sobornos a fuerzas del orden.

Uno de los abogados de los acusados, Randall Jackson, argumentó en una audiencia celebrada en octubre que “hay cero pruebas” de que las armas eran de sus clientes (las fotos aparecieron en el teléfono de uno de los sobrinos), que nunca transportaron droga en un avión ni pagaron sobornos y que no eran jefes de nadie, pero el juez desestimó sus objeciones. “Todo es parte de lo mismo: (estos factores) les daban más chances de tener éxito” en su conspiración, dijo el juez Crotty.

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