Durante estos más de siete años de guerra en Siria, la táctica del asedio militar para ahogar a la población civil y forzar una rendición del enemigo ha sido constante y ha ido ‘perfeccionándose’ en su brutalidad. Actualmente cerca de un millón de personas permanecen en Siria atrapadas en bloqueos a sus comunidades, según datos de la organización Siege Watch, lo que significa que llevan meses sin comida, medicinas, agua o electricidad y sin acceso a la ayuda humanitaria al mismo tiempo que sufren bombardeos. No sólo las fuerzas del régimen practican el sitio, sino que milicias rebeldes e islamistas han mantenido o mantienen cercadas áreas de población. Ciudades como Alepo, Homs o los barrios rebeldes de Damasco inscriben sus nombres en la historia de las poblaciones que han sufrido el cerco del hambre y el asedio de los bombardeos.

HOMS

En la primera parte de la guerra, el sitio de Homs pronto dejó ver el horror al que iba a enfrentarse la población siria tras levantarse para protestar contra el régimen de Bashar Asad. Homs fue una de las primeras ciudades donde comenzaron las protestas en marzo de 2011. Desde mayo de ese año hasta mayo de 2014, las bolsas de rebeldía y la población civil fueron sucesivamente cercadas y bombardeadas por las fuerzas progubernamentales hasta sus últimos reductos. La firma de un acuerdo acabó con el asedio y permitió a los opositores evacuar la ciudad, dejándola bajo control total del régimen en mayo de 2017.

ALEPO

La que fuera segunda ciudad de Siria y su capital comercial y cultural ha sufrido varios cercos. Alepo quedó hecha jirones en 2012, cuando fuerzas rebeldes se atrincheraron en el este y sur de la ciudad, mientras los partidarios del régimen conservaron el oeste y los kurdos se hicieron fuertes en el norte. En varias fases, las tropas de Bashar Asad fueron cercando áreas para facilitar su conquista llegando a dejar hasta 250.000 civiles atrapados sin ayuda humanitaria durante meses. En una última etapa de la ofensiva del régimen, un reducto de barrios del este rebelde sufrió el bloqueo total del ejército entre julio y diciembre de 2016, cuando finalmente cayó en manos del ejército. Con sus infraestructuras totalmente devastadas y la mayoría de sus residentes desplazados, Siege Watch mantiene bajo observación los barrios del este, donde se siguen documentando casos de abusos contra los derechos humanos por parte del Gobierno.

YARMUK

El campamento de refugiados palestinos de Yarmuk era antes de la guerra un barrio más de Damasco. La ayuda que los palestinos brindaron a sus hermanos sirios que huían de la represión del régimen desató la ira de las tropas de Asad, que bombardeó sin tregua la zona hasta reducirla a escombros. Los grupos islamistas como Al Nusra y Estado Islámico también entraron en el campamento e impusieron su ley. En febrero de 2013 Damasco castigó a la población con un asedio que se prolonga hasta nuestros días en diferentes grados. Actualmente, parte del campo está en manos del Estado Islámico, que controla checkpoints de entrada y salida, y de otras milicias islamistas. Se han documentado 182 muertes por hambre y por causas relacionadas con el cerco. De los 120.000 residentes originales antes de la guerra, a mediados de 2017 sólo quedan 8.000 sobreviviendo en duras condiciones. El resto había huido o muerto. La ayuda humanitaria de la ONU no llega desde marzo de 2015. Como el acceso de las agencias humanitarias de Naciones Unidas y de las ONG está restringido, es difícil saber a ciencia cierta cuál es la situación real de la población civil.

DUMA

Con sus habitantes acorralados por las huestes de Asad desde octubre de 2013, Duma (comunidad de la periferia rural de Damasco) se encuentra totalmente rodeada y aislada desde el verano de 2014. Es, junto a Yarmuk y Jobar, una de las áreas con alto riesgo de malnutrición. Aquí los productos básicos sólo entran por contrabando y la ONU es incapaz de negociar el paso de la asistencia. A principios de este año, un recuento de su población arrojaba 125.000 habitantes, cuando antes de la guerra era el hogar de medio millón. Más de 200 personas han muerto por causas directas relacionadas con el cerco, por ejemplo, de hambre, aunque no hay cifras oficiales. La estrategia del régimen parece estar diseñada para aislar Duma y las comunidades aledañas del resto de Guta Este y forzar su rendición.

DEIR EZZOR

Es uno de los ejemplos de que no sólo el Gobierno utiliza la técnica de incomunicación, sino que también la emplea el Estado Islámico. Deir Ezzor ha sufrido el sitio entre enero de 2015 y septiembre de 2017 de forma doble: los yihadistas desde fuera y el ejército pro Asad impidiendo la ayuda y movimientos desde dentro. Su población anterior a la guerra, 325.000, ha sido diezmada hasta los 72.000. El Programa Mundial de Alimentos ha podido repartir ayuda desde el aire en varias ocasiones desde abril de 2016, aunque se ha documentado que las fuerzas del régimen se han apropiado de parte de esta asistencia. En septiembre comenzó a permitirse el acceso a la ciudad por tierra.

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