A los amantes chinos del rap les esperan tiempos difíciles. Las autoridades del gigante asiático han decidido declarar la guerra a este género musical y a sus artistas. Consideran que no encajan con los valores que promueve el Partido Comunista y temen que las letras de sus canciones despierten el espíritu crítico de los jóvenes y sus cantantes se erijan en líderes de un desestabilizador movimiento social. Para evitar esta posibilidad, los censores del régimen han actuado con rapidez y contundencia y han prohibido que el rap aparezca en televisión, así como sus intérpretes y los artistas que luzcan tatuajes.

La nueva directriz fue anunciada hace unos días por el director de la Administración Estatal de Prensa, Publicaciones, Radio, Cine y Televisión de la República Popular China, Gao Changli, en el portal de noticias Sina.com. Para justificar tal iniciativa subrayó que “los artistas con tatuajes y la música rap” no debían salir en antena porque chocaban “con los valores esenciales y la moral del partido”.

China prohibe el rap en televisión por romper la moralidad del partido

Zhou Yan, famoso por su sobrenombre de GAI.

Los censores chinos han decidido actuar de esta forma tras observar el éxito que alcanzó el año pasado un popular programa de televisión titulado El rap de China. Esta versión del programa La Voz acumuló 2.700 millones de visitas online desde su estreno en junio pasado y propulsó a la fama a sus mejores artistas, los mismos que ahora han sido víctimas de la censura china.

China prohibe el rap en televisión por romper la moralidad del partido

Wang Hao, conocido como PG One.

Wang Hao, conocido como PG One, y Zhou Yan, famoso por su sobrenombre de GAI, los vencedores de concurso han sido sancionados en las últimas semanas por su conducta o por el contenido de las letras de sus canciones. PG One se ha visto obligado a pedir disculpas por las letras lascivas de sus canciones. “No merece el escenario (…) deberíamos decir ‘no’ a cualquiera que ofrezca una plataforma con contenidos incultos”, afirmaba un comentario crítico a PG One publicado por la agencia oficial Xinhua.

Y de nada le sirvieron tampoco las excusas presentadas por GAI, para que de la noche a la mañana desapareciera del concurso The Singer, que emite la Hunan TV. Y otro artista, VaVa, fue asimismo eliminado del programa de variedades Happy Camp de la misma cadena, debido a su asociación a la cultura al rap y al hip hop, género musical que habría quedado sentenciado en el gigante asiático después de que el Global Times (uno de los órganos del Partido Comunista) lo definiera como “una herramienta para que la gente exprese su ira, miseria y quejas” y subrayara que no se adecuaba a China y “no puede prosperar”.

China prohibe el rap en televisión por romper la moralidad del partido

El rap arrastra multitudes en China.

La sentencia es acorde con las cuatro directrices lanzadas por Gao Changli contra los cantantes de rap, que recuerdan los tiempos de la revolución cultural (1966-1976). En su misiva publicada en Sina.com, Changli emplazó a las cadenas de televisión a no invitar a celebridades “cuyo corazón y moralidad no estén alineados con el partido”, a las que tengan “valores morales bajos”, a las de “gustos vulgares y obscenos” y aquellas “involucradas en escándalos, difamaciones o de integridad problemática”.

Esta guerra al rap por parte de las autoridades chinas, sin embargo, no es nueva, si bien ahora alcanza su punto álgido. Se inició en el 2014, cuando el presidente Xi Jinping lanzó la consigna de que los artistas y los escritores deberían seguir las directrices del partido y servir al pueblo, y que los que “exageren el lado oscuro de la sociedad” debían ser castigados.

China prohibe el rap en televisión por romper la moralidad del partido

The Rap, un programa que arrasa, pero que será suprimido por las autoridades comunistas.

Al año siguiente, en el 2015, el Ministerio de Cultura elaboró una lista negra de más de 120 canciones, la gran mayoría de ellas de estilo rap, y tres miembros de un grupo musical fueron detenidos breve­mente.

Ahora, a principios del 2018, al rap y a quienes lo interpretan se les ha prohibido aparecer en televisión. La ofensiva sigue y la conclusión es clara: en Pekín ni se canta ni se baila rap.

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