Un tribunal del norte de India ha condenado a cadena perpetua a los dos hombres que violaron durante meses a su sobrina, una niña de 10 años que tuvo que dar a luz el pasado agosto después de que los tribunales le prohibiesen abortar.

El embarazo se descubrió en julio, cuando la menor, cuyo nombre no se ha desvelado para protegerla, fue sometida a unas pruebas médicas por lo que creía que era un dolor de estómago. No lo sabía, pero estaba embarazada de 30 semanas.

El Tribunal Supremo rechazó la posibilidad de que abortase basándose en informes médicos que aseguraban que podría poner en peligro la vida de la niña al tratarse de un embarazo tan avanzado. La ley india impide abortar pasadas las 20 semanas salvo pequeñas excepciones.

La niña dio a luz el pasado 17 de agosto. Según la prensa local, nunca llegó a saber que había estado embarazada ya que sus padres le contaron que se había sometido a otro tipo de operación. El bebé fue dado en adopción.

Cuando salió a la luz el caso, la menor afirmó que había sido violada en repetidas ocasiones por su tío, de más de 50 años de edad, por lo que éste fue detenido por la policía.

Un juez implacable

La investigación posterior dio un giro cuando nació el bebé, ya que las pruebas de ADN confirmaron que el verdadero padre era otro tío, hermano menor del primer sospechoso, ambos compañeros de trabajo en un restaurante. El segundo acusado, también señalado por la menor, se convirtió entonces en el principal sospechoso de la agresión sexual cometida desde finales de 2016 hasta los primeros meses de este año.

Ambos fueron declarados culpables el martes y este jueves han conocido la condena que les espera por sus atrocidades. Solicitaron piedad ante el tribunal de la ciudad de Chandigarh, pero el juez se mostró implacable. Los dos se derrumbaron al escuchar la sentencia que les envía a prisión el resto de sus vidas. También han sido condenados a una multa de 350.000 rupias (4.600 euros) cada uno.

“Esta es una buena decisión y el veredicto será una lección para aquellos que cometan crímenes tan horribles”, dijo a la prensa el fiscal Atul Sethi. “Permanecerán en la cárcel hasta la muerte”.

“Es un castigo apropiado para un crimen tan atroz y debería ser un elemento disuasorio potente”, dijo a Reuters Sangita Vardhan, directora del Comité de Bienestar Infantil de Chandigarh, que ha apoyado a los padres de la menor desde el inicio del caso. “Es alentador que la condena se produjese tan rápido”, afirmó, refiriéndose a que el caso ha ido por un tribunal de vía rápida.

Este caso alcanzó gran repercusión en India no sólo por su brutalidad, también por el debate que se generó en torno a si debía o no haber abortado la niña. Fue el segundo caso similar que saltaba en pocos meses ya que en mayo un tribunal de Haryana permitió abortar a una niña de unos de 10 que había sido violada por su padrastro, de unos 21 años. Estaba embarazada de cinco meses, pero un consejo médico recomendó que se le practicara el aborto porque se encontraba dentro del límite y la vida de la niña correría menos riesgos.

En aquella ocasión, la madre de aquella niña dijo a la policía que el padrastro había estado violando a la pequeña durante años bajo la amenaza de guardar silencio si no quería sufrir consecuencias.

Una lacra contra las mujeres

En los últimos años la violencia (sexual) contra la mujer en India se ha colocado en la agenda pública, política y mediática del país, a raíz de la violación en grupo y el asesinato de una joven en el sur de Delhi. Hay más conciencia sobre esta lacra, han aumentado las denuncias, se han endurecido las leyes y el tema se trata prácticamente a diario en los medios de comunicación.

No obstante, muchos casos nunca salen a la luz y se quedan dentro del hogar. El miedo va ligado al silencio. Por eso, siempre hay que coger con pinzas las cifras oficiales que cada año publican los organismos que abordan este tipo de delitos. Según la Oficina Nacional de Registro de Delitos (NCRB), en 2015 se cometieron más de 32.000 violaciones, incluidas 10.800 a menores, pero se da por descontado que las cifras reales son mayores. En prácticamente la totalidad de los casos, los agresores sexuales son familiares, amigos, compañeros, vecinos o conocidos de la víctima.

Un informe del Centro Asiático de Derechos Humanos publicado en 2013 señalaba que en la primera década del presente siglo se registraron en India más de 48.000 violaciones infantiles. “India se encuentra entre los primeros cinco países con la tasa más alta de abuso sexual infantil”, denuncia la organización Save The Children, que considera que se trata de un problema ignorado por ser un tabú entre la sociedad, si bien la organización reconoce los pasos que el gobierno indio está dando para enfrentarse a este tipo de violencia.

En octubre el Tribunal Supremo indio afirmó que el sexo entre un hombre y su esposa menor de edad es delito de violación, a pesar de que una cláusula del código penal permitía a los maridos tener relaciones sexuales con sus esposas si ellas eran mayores de 15 años. El máximo tribunal condenó ese apartado legal “discriminatorio”, “arbitrario” y que “viola la integridad física” de la menor.

Este jueves, una jueza de Delhi se ha mostrado implacable a la hora de sentenciar a un hombre de 27 años que había violado a una niña de 10 en 2015 en el norte de la ciudad. La magistrada Seema Maini llegó a decir que los delitos sexuales cometidos con niños son peores que los asesinatos porque el menor arrastra ese dolor durante toda su vida. “Las heridas físicas se curan con el paso del tiempo y la medicación, pero las heridas en la mente y en el alma son permanentes y perviven durante años haciendo que la víctima se estremezca de dolor, una y otra vez, eclipsando todos sus recuerdos agradables”, dijo la jueza. El acusado ha sido condenado a 14 años de prisión.

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