Estambul vibrará este domingo con la final del Eurobasket. La ciudad turca será la encargada de clausurar una competición que durante los últimos 15 días ha aglutinado a varios de los mejores jugadores de baloncesto de toda Europa: leyendas como Pau Gasol o jóvenes y prometedoras estrellas como el esloveno Luka Doncic son solo dos de los referentes de miles de jóvenes que, a lo largo de todo el mundo, sueñan con poder imitar algún día a sus ídolos. Niños como los alrededor de 500 chicos y chicas de Nicaragua que, gracias al proyecto solidario ‘Una escuela de baloncesto en León’ de seis aragoneses, en colaboración con la ONG Hermanamiento de Zaragoza con León, han podido dar sus primeros botes a un balón de baloncesto o, en algunos  casos, adquirir las nociones básicas de esta disciplina.

Los técnicos Ángel Rovira, Eduardo Alvira, Nacho Tobajas, Gonzalo Gil, Daniel Rodrigo y la psicóloga María Gil son los seis aragoneses que el pasado 28 de julio, repletos de material, pero sobre todo de ilusión, decidieron subirse a un avión para, más de 30 horas después, aterrizar en la ciudad nicaragüense de León e instaurar una iniciativa con el objetivo de promover esta disciplina en el país centroamericano. Más de un mes después, regresan a Zaragoza “satisfechos y orgullosos” con el resultado.

“Lo principal era explicarles qué es el baloncesto, enseñar algunos ejercicios de iniciación y, sobre todo, habilitar áreas en donde practicar este deporte. Construimos una cancha en el instituto El Tololar, donde instalamos dos canastas y pintamos las líneas”, explica Eduardo Alvira, entrenador de El Olivar y miembro del equipo técnico de categoría benjamín en la FAB (Federación Aragonesa de Baloncesto). Él, junto a Ángel Rovira, fue uno de los promotores de un proyecto que contó con otros tres preparadores del colegio Marianistas (Tobajas, Gil y Rodrigo), además de la incorporación a última hora de la psicóloga María Gil, que aportó su experiencia como jugadora en el mundo de la canasta.

“Nos levantábamos sobre las 5.30 de la mañana. Nos dedicábamos a hacer actividades en diferentes colegios e institutos con chicos desde los 6 hasta los 18 años, además de trabajar en una escuela donde los niños iban días puntuales a la semana, como una actividad extraescolar. Contamos también con una cancha callejera donde organizábamos partidos, 3×3, concurso de triples… hasta tuvimos la visita de un exjugador de la NBA”, relata.

Dave Jamerson, jugador de los Houston Rockets durante tres temporadas, conoció de primera mano el proyecto. “Estaba allí de paso y se acercó con un traductor para conocer qué estábamos haciendo. Participó también en un concurso de triples… fue muy divertido”, afirma Alvira.

Camisetas, balones y dosis de ilusión

El epicentro de todas las actividades fue León, pero esta iniciativa abarcó también comunidades rurales próximas más desfavorecidas. “Hemos trabajado en un total de tres colegios y un centro de educación especial. Llevamos 80 balones donados por la FAB, 80 pares de zapatillas, camisetas de la escuela, equipaciones de baloncesto, todo tipo de material”, relatan.

Todo por una iniciativa solidaria a la que ahora pretenden dar continuidad. “Para ellos era todo nuevo. Allí no se practica demasiado el baloncesto. Ese es otro de los objetivos que nos hemos planteado para el futuro. No tienen estructuras, ni medios. Les gusta mucho, aunque la mayor parte de la población sigue el béisbol. Allí es deporte nacional. Nuestro deseo es fomentar también la práctica de baloncesto”, concluye.

El baloncesto, un deporte que, además de reportar importantes alegrías en los últimos años gracias a los éxitos de la selección española, comienza a abrirse camino en Nicaragua gracias, entre otras cosas, a la solidaridad de seis aragoneses.

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