Aunque su discurso iba fundamentalmente enfocado a tratar la problemática de la violencia sexual que va directamente ligada a los conflictos armados, la actriz Angelina Jolie no dudó en hacer referencia a los escándalos protagonizados recientemente por figuras del cine como Harvey Weinstein o Kevin Spacey durante su intervención en una conferencia de Naciones Unidas celebrada en la ciudad de Vancouver (Canadá) y dirigida a evaluar la efectividad de las misiones de paz que lleva a cabo la organización en todo el mundo.

Para ilustrar su postura sobre la necesidad de que los efectivos de Naciones Unidas trabajen con más ahínco a la hora de prevenir toda clase de delitos sexuales en zonas de guerra, la intérprete no ha dejado pasar la oportunidad de subrayar que este fenómeno, lejos de verse materializado en casos aislados, se encuentra todavía demasiado arraigado en las sociedades contemporáneas al no habérsele concedido la debida importancia.

“La violencia sexual está en todos lados, en la industria en la que yo trabajo, en el mundo de los negocios, en las universidades, en política, en el ejército y en todos y cada uno de los rincones del planeta. Con demasiada frecuencia, estos crímenes contra las mujeres son menospreciados, infravalorados y descritos como ofensas leves perpetradas por personas que no saben controlarse, o que están enfermas. Pero un hombre que maltrata de esa forma a una mujer no está necesitado de sexo, es simplemente un abusador”, explicó durante sus minutos en el estrado.

La estrella de Hollywood también tuvo que recordar a los presentes que el trato vejatorio y denigrante que se desprende del acoso y de los abusos sexuales de todo tipo es uno de los “principales obstáculos” que existen hoy en día a la hora de garantizar una situación de igualdad entre ambos sexos, constituyendo de esta forma una “manera cruel y efectiva” de sometimiento que solo desaparecerá cuando se tomen medidas más duras de cara a su erradicación definitiva.

En medio de la controversia generada el pasado mes de octubre cuando empezaron a salir a la luz los primeros casos de agresión sexual cometidos por Weinstein, la exmujer de Brad Pitt no dudó en reconocer que, tras haber tenido una “mala experiencia” con el productor, hizo todo cuanto pudo para alertar a sus compañeras de profesión sobre el carácter ‘depredador’ del denostado ejecutivo.

“Tuve una mala experiencia con Harvey Weinstein cuando era joven y, como resultado, decidí no volver a trabajar con él y a avisar a otras actrices de lo que podía ocurrir si ellas lo hacían. Este tipo de comportamiento hacia las mujeres, en el contexto y en el país que sea, es simplemente inaceptable”, apuntaba la artista en un comunicado una vez destapado el escándalo.

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