La pequeña localidad de Sandy Bay Sirpi, localizada en el Caribe sur de Nicaragua, se tiñó de sangre la madrugada de este lunes, cuando se enfrentaron simpatizantes del partido indígena Yatama y del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) tras las elecciones municipales organizadas el domingo. La tensión comenzó cuando los seguidores de Yatama protestaron porque no se les permitía votar en los comicios, a pesar de que contaban con su documento de identidad en regla, relató vía telefónica Ever Federick Dixon, candidato a alcalde por Yatama en Desembocadura de Río Grande, municipio al que pertenece Sandy Bay Sirpi. Las trifulcas dejaron dos simpatizantes de Yatama muertos, tres heridos y ocho casas incendiadas. Esta remota comunidad es una muestra de la tensión que se vivió en Nicaragua tras los comicios.

Organizaciones de observación electoral independientes afirmaron que al menos cuatro personas murieron en todo el país tras el cierre de los colegios electorales, cuando afloraron denuncias de irregularidades, aunque los otros dos muertos no habían sido confirmados hasta media mañana del lunes. El recuento oficial, con más del 99% de las mesas electorales escrutadas, mostraba que el sandinismo se había alzado con una gran victoria, controlando 138 municipalidades de un total de 153, reteniendo Managua, la capital, y otras ciudades importantes. Los dos principales partidos de oposición, el Partido Liberal Constitucionalista –liderado por el controvertido expresidente Arnoldo Alemán– habría logrado el 16,21% de los votos, mientras que Ciudadanos por la Libertad –ligado al exbanquero y excandidato presidencial Eduardo Montealegre–, habría alcanzado apenas el 9,53%.

La jornada se caracterizó por una baja participación del electorado, manteniendo la tendencia de las elecciones presidenciales del año pasado, cuando la abstención fue de poco más del 50%, aunque organizaciones de oposición aseguraron que en aquellas elecciones llegó hasta un 70%. El Tribunal Electoral –controlado por Ortega– no se pronunció oficialmente sobre el porcentaje de abstención, aunque la imagen que predominaba en los colegios electorales de la zona del Pacífico –la más habitada de Nicaragua– era la de mesas de votaciones con pocos electores y algunas vacías. Actas de recuento de votos mostraban que algunas mesas electorales apenas utilizaron las boletas de votación. En la mesa 0605316706-6, localizada en Managua, el acta de recuento muestra que apenas se depositaron 27 votos, de un total de 403 boletas disponibles, por lo que quedaron sin usarse 376. En la mesa 0904052502-4, localizada en el municipio de Nandaime, en la región del Pacífico, los votos depositados apenas fueron 47, dejando libres 353 boletas.

La participación pudo haber sido mayor en municipalidades con una amplia población opositora, principalmente en sitios del norte y Caribe del país, escenarios de violencia y mortíferos enfrentamientos durante la guerra civil que desangró Nicaragua en los años ochenta del siglo pasado. Fue en esos municipios donde el domingo se produjeron los enfrentamientos más violentos.

La tarde del domingo, tras emitir su voto, el presidente Daniel Ortega criticó a los organizaciones políticas opositoras que llamaron a no votar en los comicios, por considerarlos “fraudulentos” y “viciados”. Ortega dijo que la abstención “solamente tiene como alternativa la confrontación” y aseguró que el Frente Sandinista –que él controla como organización familiar al lado de su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo– es el partido político que “más valora el voto, los procesos electorales, como único camino para el fortalecimiento de la paz y la democracia”.

Las municipales se organizaron bajo el control de Ortega del Tribunal Electoral, criticado por fraguar fraudes electorales desde 2008 a favor del sandinismo. Organizaciones de observación electoral independientes dijeron que el sistema está “colapsado” y que la alta abstención que se pudo registrar en esta elección es una prueba de la falta de confianza de los votantes nicaragüenses. De hecho, un informe del Latinobarómetro muestra que apenas un 30% de los nicaragüenses tienen “mucha” o “algo” de confianza en el Tribunal.

En estas elecciones participó una Misión de Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos, encabezada por el magistrado uruguayo Wilfredo Penco. La Misión presentará un informe preliminar del proceso este martes, pero otros organismos de observación electoral nicaragüenses –a los que no se les permitió observar la elección– catalogaron las votaciones del domingo como “viciadas”, con más de 160 incidencias registradas en todo el país. “Es un retroceso en comparación con las cuatro elecciones anteriores”, dijeron representantes de Panorama Electoral en su primer informe. “La elección se caracterizó por la falta de transparencia, acceso limitado a los centros de votación, intimidación y amenazas y el doble voto a favor del Frente Sandinista. No hay forma de saber si el conteo de los votos fue limpio”, afirmó la organización.

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