Prestar especial atención a las personas mayores de 80 años, ese es el llamado de las autoridades de Salud, pues son las personas más propensas y afectadas por caídas.

Este tipo de situaciones pueden generar complicaciones, según explicaron Vilma García y José Miguel Salazar del programa Adulto Mayor de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS). Esto es de vital cuidado puesto que se estima que alrededor del 35% de las personas mayores a 65 años sufren al menos una caída por año, pero ese porcentaje puede aumentar hasta un 50% en los mayores a 80.

Solo en el 2016, se registraron 2.897 egresos hospitalarios por caídas en personas mayores de 65 años, el 52% correspondió al grupo de 80 años y la población femenina fue la más afectada.

Complicaciones graves

Las caídas pueden generar complicaciones como fracturas y el síndrome de post-caída que puede afectar la actividad física necesaria para un envejecimiento saludable ya que contempla áreas como la capacidad funcional, habilidades neuromotoras, balance, coordinación, tiempo de reacción, salud neurológica o cognitiva.

De acuerdo con los especialistas las caídas pueden afectar la calidad de vida de la persona, ya que puede determinar la aparición de otros síndromes geriátricos como el de la fragilidad y generar discapacidad, dependencia e incluso la muerte.

El 92% de las caídas registradas, generaron diversas fracturas en los pacientes:

  1. Cadera: 70%
  2. Antebrazo: 10%
  3. Hombro y brazo: 9%
  4. Pierna: 8%
  5. Otras (pie, muñeca y mano, cráneo, etc.): 3%

Hay otros factores que pueden influir para que se den estos episodios:

  • Haber tenido caídas anteriores
  • Deterioro visual
  • Uso de múltiples medicamentos
  • Depresión
  • Mareos en especial con los cambios de posición
  • Limitaciones físicas
  • Deterioro mental
  • Incontinencia urinaria
  • La presencia de artritis, diabetes, osteoporosis, y otras enfermedades crónicas que producen dolor en articulaciones y huesos.
  • Persona con disminución de su fuerza o bajo peso.
  • Aceras en mal estado, superficies irregulares.
  • Semáforos programados con poco tiempo de duración en el paso peatonal.
  • Peldaño muy elevado en autobuses o trenes que afectan el bajar o subir.
  • Derrames o fugas de líquidos que hacen resbalosas las superficies.
  • Condiciones de vivienda inadecuada, pisos irregulares, tablas flojas, escaleras sin pasamanos ni descansos, objetos tirados en el piso, muebles muy altos o bajos e incluso en mal estado, escasa iluminación.

A pesar de estos factores, también -según los especialistas- hay medidas de prevención que pueden tomar las personas, las familias e incluso los gobiernos locales para propiciar condiciones adecuadas y seguras para los adultos mayores.

  • Control médico regular, una vez al año como mínimo, en el que se incluya la evaluación del equilibrio y agudeza visual.
  • Realizar actividad física a diario dentro de lo que permita la condición de salud de la persona y mantener una dieta saludable.
  • Utilizar los medicamentos recomendados por el médico en la forma y tiempo recetados. No a la automedicación.
  • Eliminar las barreras que impidan una adecuada movilización dentro de la vivienda.
  • Utilizar calzado con suela antideslizante y ropa cómoda que favorezca el movimiento natural del cuerpo
  • Mantener en todo momento los bastones, andaderas, lentes, sillas de ruedas al alcance de la mano y en buenas condiciones. No deje de solicitar información sobre el adecuado uso de estas ayudas.

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